Un Buen Policía Muestra Que Caridad Es Mejor Que Coerción
Dr. Joel McDurmon Octubre 10 de 2014 Traducción: Alberto Mansueti
http://americanvision.org/11387/good-cop-shows-charity-better-coercion/

Puede archivar ésta nota bajo el encabezado “Actos Aleatorios de Bondad”: en Emmett Township, Estado de Michigan, Oficial de Policía muestra que el camino a una sociedad libre pasa más por la caridad que por la coerción.

En su inspección de rutina, el Oficial Ben Hall notó que un pasajero de 5 años de edad no viajaba en el asiento de seguridad del vehículo. Su madre conducía, sabiendo que quebraba la ley, pero le explicó que no podía de momento permitirse el gasto de comprar un asiento de seguridad para su hija.

Lo que sucedió después fue una gran sorpresa: “Cuando le hablé a la señora DeLorenzo”, dijo el Oficial Hall al Noticiero FOX 17, “admitió que la niña debía estar en un asiento elevado. Reconoció que iba mal, pero que le habían caído encima los tiempos duros.” Entonces, en vez de ponerle boleta, el policía le pidió que se reuniera con él en un Walmart próximo, para comprarle él a la niña su asiento de seguridad. “Esos fueron los 50 dólares más fáciles que he gastado”, dijo el Oficial Hall. “Es algo que cualquier otro habría hecho en mi lugar; yo nada más estaba en posición para ayudarla.”

No se mencionó si el uniformado era o no cristiano, pero su acción es un buen ejemplo de esta enseñanza bíblica: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No le digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle.” (Prov. 3:27–28).

Hall añadió lo que debería ser obvio para todo el mundo: “El billete no es lo que resuelve el problema. Lo que resuelve es que la niña esté en el asiento para niños como debe ser”. Y estas dos ideas nos dan una noción del concepto bíblico de sociedad libre: la coacción no resuelve el problema sino la caridad. Todas las confrontaciones, multas, intimidación y apremios, todas las inquisiciones, allanamientos, detenciones, invasiones, confiscaciones, inspecciones; todos esto se puede resumir bajo los títulos de violencia y robo legalizados. Pues sucede que no resuelven la gran mayoría de los problemas que impregnan la sociedad hoy día, aunque en su mayor parte se hallan criminalizados y penalizados en diversas formas y detalles.

Este caso de tráfico podría fácilmente haber terminado en una multa o algo peor. Quizás podría hasta haberse alertado el sistema CPS (ciber-físico) y creado otros problemas para la señora. Podría haberse desatado toda suerte de angustia y opresión de acuerdo a la ley, y un oficial perseguidor podría haber llegado muy lejos diciéndose a sí mismo que estaba defendido el bien común de la sociedad. Pero lo que habría estado haciendo es el mal y no el bien, e innecesariamente.

Y la verdad es que cualquier persona, en cualquier momento, puede ser víctima de algo así. Si no es con casos de niños, puede ser con cualquiera de una miríada de disposiciones legales que te penalizan, sea que estés conduciendo, o incluso estacionado sin moverte; y eso es sólo el código de tráfico. Hay mil secciones en ese código que te pueden afectar. El detective en este ahora famosa conferencia lo explica: siempre eres culpable de algo.

¿Quién de Uds. no es culpable de algo? A ver, ¿cuántos llegaron hoy manejando hasta aquí? ¿Alguno a más de 55 mph en la autopista? ¿Quién se va a ir de aquí apurado a casa a más de 55 mph en la autopista…?.

Todo el mundo hace siempre algo que le puede meter en problemas legales. Antes yo era oficial de policía, con uniforme, en la calle. Podía hacer seguimiento a cualquier vehículo, sin importar cuánto tiempo; pero si pasa suficiente tiempo, resulta que cualquier persona seguramente va a hacer algo que es ilegal, y si le pongo presión encima, para lo cual tengo justificación, puedo sacar algo más ilegal todavía.

Esto no es bueno; este es malo. Nuestro sistema legal no garantiza libertad; es un sistema complejo e ineludible de extracción de ingresos, diseñado en parte para mantener a sus agentes financiados con esos ingresos. Un mínimo de justicia penal verdadera sobrevive, pero es casi como un subproducto; la gente común vive bajo constante amenaza, y con miedo a la coacción, en todo momento.

Empero, lo que ocurrió con este policía, fue un bien y no un mal. Una persona estaba en condiciones de hacer el bien, a otra que estaba en una necesidad, tal vez incluso sin merecerlo, o incluso fuera de la ley. Esa persona era un agente armado del sistema, que quizá con razón, podría haberle impuesto una aflicción adicional, pero no lo hizo: retuvo el mal y no retuvo el bien.

Siguiendo la sugerencia de Gary DeMar, que es la forma de la ley bíblica: si podemos encontrar una forma de hacer funcionar el sistema de justicia en base a pagos voluntarios en vez de impuestos coercitivos, ahí estaríamos de verdad en el camino hacia una sociedad libre. DeMar escribe,

La policía y los bomberos podrían financiarse con pagos similares a las primas de seguros. Y para quienes no pueden pagar la cuota, las agencias de caridad de los vecinos y grupos de las iglesias podrían hacer un fondo de ayuda. (“Dios y de Gobierno”, por Gary DeMar, 2012, pp. 324, 326).

Cuando empezamos a pensar así, podemos hacer progresos para resolver situaciones y problemas. Actos bondadosos como el del oficial Hall son pequeños pasos en esa dirección, y pequeños rayos de luz, que nos apuntan a un mejor camino, que se nos está demandando hoy en día, y que es posible si lo queremos.