La muerte se ha convertido en un tirano que ha sido conquistado completamente por el monarca legítimo; atada de pies y manos como está ahora, los transeúntes se burlan de ella, la golpean y abusan de ella, sin temer ya más su crueldad e ira, por causa del rey que la ha conquistado. Así que la muerta ha sido conquistada y marcada por lo que es por el Salvador en la cruz. Está atada de pies y manos, todos los que está en Cristo la pisan cuando pasan y como testigos de Él la ridiculizan, burlándose y diciendo, “Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh sepulcro, ¿dónde está tu agijón?”

Atanasio, En la Encarnación [27]

 

16 – LA CONSUMACIÓN DEL REINO 

Ahora podemos empezar a sacar algunas conclusiones generales muy importantes de nuestro estudio hasta el momento. Como vimos en el capítulo anterior, el Día Postrero es un sinónimo para el Juicio Final, en el fin del mundo. Es más, Jesús declaró que aquellos que creen en Él resucitarán en el Día Postrero (Juan 6:39-40, 44, 54). Esto significa que el Día del Juicio también es el Día de Resurrección, ambos ocurren juntos al cierre de la historia.

A esto le podemos añadir lo que el Apóstol Pablo nos dice acerca de la Resurrección: esta coincidirá con la Segunda Venida de Cristo y con el Rapto de los creyentes vivos (1 Tesalonicenses 4:16-17). Algunos han intentado evitar la fuerza de este texto sugiriendo una serie de Resurrecciones – una en el Rapto, otra en la Segunda Venida (quizás algunos años después) y por lo menos una más en la consumación del Reino, el fin de la historia (donde pertenece). Sin embargo, esto no resuelve de ninguna manera el problema, ya que Jesús dijo específicamente que cualquiera que cree en Él resucitará “en el Día Postrero.” Esto significa que todos los Cristianos resucitarán en el Día Postrero. Una vez más, 1 Tesalonicenses 4 dice que todos los creyentes resucitarán en el Rapto. Obviamente, en términos de estos textos, sólo puede haber una Resurrección de los creyentes y esta Resurrección, que coincide con el Rapto, sucederá en el Día Postrero.

Una Resurrección

Antes de que podamos considerar estos puntos con mayor detalle, necesitamos estar claros en un asunto que fue establecido, pero de alguna manera subestimado en el capítulo anterior. Uno de mis presuposiciones más crucial es que sólo hay una Resurrección, tanto de los justos como de los malvados. Para muchos, claro está, eso parecerá obvio, pero necesita ser establecido explícitamente ya que hay mucha confusión en este punto en algunos círculos, provocado por maestros que aseguran no sólo Resurrecciones múltiples, sino que la(s) Resurrección(es) de los creyentes y los incrédulos sucederán en ocasiones completamente diferentes. No existe una base Bíblica para tal posición. Las Escrituras claramente enseñan una Resurrección, en el Día Postrero y la iglesia Cristiana ortodoxa, como lo reflejan sus credos históricos, siempre y en todo momento ha afirmado esta verdad. La Biblia dice:

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2).

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No se maravillen de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (Juan 5:26-29).

Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos (Hechos 24:15).

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15).

La Biblia es bastante clara: la Resurrección de todos los hombres, los justos e injustos, sucede el mismo Día, para ser seguido inmediatamente por el Juicio. Entonces, ¿por qué ha habido tanta confusión en este punto? Parte de la respuesta es porque el énfasis en la Escritura es en la Resurrección de los justos, que es radicalmente diferente en naturaleza y desenlace de la de los malvados. La Resurrección del pueblo de Dios está íntimamente relacionada con el habitar del Espíritu Santo ahora (Romanos 8:11); así es que el fundamento mismo de la resurrección del justo, su principio esencial, es de una calidad totalmente Espiritual. Los Cristianos resucitarán a Vida por el Espíritu, mientras que los malvados resucitarán para Muerte. En un contraste absoluto con los cuerpos resucitados de los condenados, los cuerpos renovados de los santos serán como el propio cuerpo glorioso de Cristo (1 Corintios 15:42-55; Filipenses 3:21). Nuestra Resurrección es el fruto de la Resurrección de Cristo y realmente es una extensión de la Suya (1 Corintios 6:13-20; 15:20).

Por lo tanto, para los Cristianos la Resurrección es algo que deben estar anhelando con esperanza y gran anticipación (2 Corintios 5:1-10; Filipenses 3:10-11). La Escritura la ve como la “redención final de nuestro cuerpo” (Romanos 8:18-23). Por esta razón el destino de los justos siempre está en primer plano cuando la Biblia habla de la Resurrección. El problema es que un enfoque superficial de la Escritura, ha dejado a la gente con la impresión de que hay dos Resurrecciones separadas, una para los justos y otra para los malvados. En un sentido cualitativo, claro está, podrías decir que hay dos Resurrecciones separadas, pero estas ¡suceden el mismo Día!

 

El Reino y la Resurrección

La enseñanza Bíblica más detallada de la Resurrección es encontrada cerca del cierre de la primera carta de Pablo a los Corintios. El corazón de ese capítulo dice:

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte (1 Corintios 15:20-26).

Este texto nos da una buena cantidad de información acerca de la Resurrección. En primer lugar, nos asegura la conexión inseparable entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La Resurrección sucede en dos etapas: primero Cristo es resucitado y después nosotros somos resucitados – los primeros frutos, después la cosecha. (Note bien: ninguna otra etapa es mencionada).

En segundo lugar, se nos dice cuando sucede la Resurrección: “en Su venida.” Debido a que ya sabíamos que la Resurrección coincide con el Juicio Final, ahora sabemos que la Segunda Venida de Cristo será en el Día Postrero, en el Juicio.

En tercer lugar, el texto también nos informa que estos eventos ocurren en “el Fin.” El fin ¿de qué? Mucho debate innecesario se ha enfocado en esta frase. Pablo continua diciéndonos que el Fin viene “cuando Él haya entregado el reino al Dios y Padre, cuando Él haya abolido todo gobierno y toda autoridad y poder.” El Fin aquí, simplemente es, el Fin – el fin del tiempo, de la historia y del mundo. Esto sale, claro está, del hecho de que este es el Día postrero; es más, este es el fin de la conquista de Cristo de la tierra, cuando Él haya establecido Su gobierno total sobre todas las cosas, destruyendo a todos Sus enemigos. Este es el fin del “Milenio,” la consumación del Reino – el momento preciso cuando el Libro de Apocalipsis, en completa armonía con 1 Corintios, pone la Resurrección y el Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15).

En cuarto lugar, el reino presente de Cristo, que empezó con Su Resurrección y ascensión, continúa “hasta que Él haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.” Esta declaración viene en Salmos 110:1, donde Dios el Padre le dice al Hijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” Sabemos que en la ascensión de Cristo Él realmente se sentó a la diestra del Padre (Marcos 16:19; Lucas 22:69; Hechos 7:55-56; Romanos 8:34; Efesios 1:20-22; Colosenses 3:1; Hebreos 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; 1 Pedro 3:22). Por lo tanto, de acuerdo a la Escritura, Jesucristo está ahora gobernando desde Su trono celestial, mientras que todos Sus enemigos son puestos por estrado de Sus pies. Las implicaciones de estos textos son inescapables: Cristo ha ascendido al trono y Él regresará hasta que el último enemigo haya sido vencido, en la Resurrección en el Día Postrero. “Por que Él debe reinar, hasta que Él haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.”

Debemos recordar que la Biblia habla de salvación en términos de un patrón definitivo-progresivo-final que vimos anteriormente. Definitivamente, todas las cosas fueron puestas debajo de los pies de Cristo en Su ascensión a Su trono celestial; en principio, Él gobierna el mundo ahora como el Segundo Adán. Progresivamente, Él ahora está ocupado en conquistar las naciones por medio del evangelio, extendiendo Su dominio hasta los confines de la tierra. Finalmente, el Día vendrá cuando la conquista actual de Cristo del mundo esté completa, cuando todos sus enemigos hayan sido abolidos. Este será el Fin, cuando “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10-11).

En quinto lugar, subrayando el hecho de que la Resurrección ocurre en el fin del Milenio, Pablo dice que “el último enemigo que será abolido es la muerte.” El reinado presente de Cristo será testigo de la abolición gradual de todos los enemigos, del derrocamiento progresivo de todo remanente de la rebelión de Adán, hasta que sólo una cosa permanezca para ser destruida: la Muerte. En ese momento Cristo regresará en gloria para resucitar a los muertos y transformar los cuerpos de Su pueblo a la perfección de la nueva Creación completada. Más adelante en este pasaje, Pablo profundiza en este hecho:

He aquí, les digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria (1 Corintios 15:51-54).

Esto es acompañado por otra gran declaración de Pablo acerca de la Resurrección:

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual les decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:14-17).

Como las palabras de Pablo claramente lo establecen, los eventos del Día Postrero incluyen la Segunda Venida, la Resurrección y el “Rapto” (el “alcanzar” de los santos vivos “para encontrarse con el Señor en el aire”). La Biblia no enseña ninguna separación entre la Segunda Venida y el Rapto, estos simplemente son aspectos diferentes del Día Postrero. Y el hecho es que en toda la historia de la Iglesia nadie jamás escuchó de la (así llamada) “pre tribulación del Rapto” hasta el siglo diecinueve y no se extendió hasta hace unas pocas décadas. Recientemente, conforme las generaciones jóvenes han empezado a reconocer la falta de fundamento Escritural de este punto de vista novelesco, ha empezado a darse un movimiento hacia una escatología bien fundamentada Bíblicamente. La escatología de dominio, la Esperanza histórica de la Iglesia está surgiendo una vez más. Debido al interés renovado de desarrollar una cosmovisión Bíblica y de aplicar los estándares Bíblicos a cada área de la vida, la escatología de dominio está siendo cada vez más discutida y aceptada. Y debido a que es verdad, su establecimiento como la escatología dominante es inevitable.

Conclusión

La doctrina Bíblica de la Segunda Venida es relativamente sencilla y directa. Nosotros podemos resumir nuestros hallazgos de los últimos capítulos de la siguiente manera:

  1. El reinado de Jesucristo empezó en Su Resurrección y Ascensión, como los profetas habían prometido. Su Reino (“el Milenio”) está ahora en vigor y continuará hasta que Él sea reconocido universalmente como el Señor. Por medio del evangelio, Su pueblo está extendiendo Su gobierno sobre la faz de la tierra, hasta que todas las naciones sean discipuladas y el Paraíso venga casi a su cumplimiento completo en la tierra.
  2. En el Día Postrero, en el fin del mundo, Jesucristo regresará para resucitar a todos los hombres para el Juicio, tanto a los justos como a los malvados. Aquellos cristianos que todavía estén vivos serán arrebatados para estar con el Señor y los santos resucitados en la Nube-Gloria, donde ellos serán transformados, completamente restaurados a la imagen de Dios.
  3. La doctrina de que el Reino de Cristo empezará sólo después de Su Segunda Venida es completamente contradicha por las Sagradas Escrituras. La Biblia enseña que la Segunda Venida de Cristo, que coincide con el Rapto y la Resurrección, sucederá al final del Milenio, cuando la historia es sellada en el Juicio. Hasta entonces, Cristo y Su pueblo están marchando de poder en poder y de victoria en victoria. Nosotros venceremos.

Aquí puedes leer el libro completo del el Paraíso Restaurado.