Por Roger Oliver

Esdras 7:12-26 carta de Artajerjes a Esdras, vs 24, “Y a vosotros os hacemos saber que a todos los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podrá imponerles tributo, contribución ni renta.”

El gobierno de México anunció que iba a pedir informes de las finanzas de las iglesias en el país, específicamente de las Asociaciones Religiosas. Las reacciones dentro de la comunidad evangélica, es decir protestante, abarcan los extremos de completo desacuerdo al acuerdo entusiasta. Unos dicen, “¿No hay límite de la tiranía de este gobierno? ¿Qué de la separación de la iglesia y el estado?” Comentarios a favor, “A Cesar lo que es de Cesar” y “Es bueno porque va a poner orden en las finanzas de las iglesias.”

Respecto a las palabras de Jesús, “A Cesar lo que es de Cesar,” aún Cesar no cobraba impuestos del Templo en Jerusalén, una tradición desde los tiempos de Artajerjes. Además, es uno de los textos mal interpretados para dar carta blanca al Estado de legalizar el despojo. En cuanto a la opinión de que está bien para poner orden en las finanzas de las iglesias me pregunto, ¿Este estado corrupto va a dar orden y santidad a la iglesia de Cristo? Pero, como está practicada dicha “libertad de culto” y la “separación del estado y la iglesia” en México, ¿debe sorprender que el gobierno central se atreve pedirle cuentas de la iglesia de Cristo?

Si el estado es la entidad soberana que establece la iglesia, el estado tiene todo el derecho de demandar de las iglesias el diezmo. Esta es la trampa de dicha separación del estado y la iglesia en México. La neutralidad es un mito. Lo que se llama la separación de la religión y el estado es en efecto la toleracia de toda expresión religiosa mientras no contradiga la religión dominante, la religión del laicismo, una forma del humanismo y el estatismo histórico. El humanismo hace al hombre Dios y rechaza las normas absolutas de Dios expresadas en su Ley. Por ejemplo, la constitución reconoce el derecho de la asociación libre pero si se necesita una licencia para ejercerlo, deja de ser un derecho.

La validez del poder del estado puede ser cuestionado solo si cuestionamos las otras autoridades también, especialmente la autoridad de la iglesia. Si el estado está usurpando la autoridad de Dios, ¿dónde ha estado la iglesia en todo esto? ¿La iglesia no ha justificado el abuso de su poder por décadas mientras el estado le permitía la libertad de los impuestos?

Cristo tiene toda autoridad. Un gobierno que no se somete a Cristo y su Ley no es legítimo y las leyes que están en contra de la Ley de Dios tampoco son legítimas. Pero no está permitido para el cristiano intentar cambiar el estado por medio de la revolución, solo por medio de la renovación cristiana. Tenemos que reconocer públicamente que el estado ha perdido su legitimidad y aceptar las consecuencias. Tenemos que profetizar el juicio de Dios contra el estado moderno y aceptar los riesgos asociados con el desafío del poder coactivo del Estado. También tenemos que reconocer públicamente que el cambio no viene por medio de la revolución hecha por hombres sino por medio de la regeneración en Cristo y luego la fidelidad a Su Palabra/Ley.

¿Qué hacer? ¿Qué dijo Jesús a los que quisieron hacerle una trampa con la pregunta sobre los impuestos? Han hecho un pacto con Cesar rechazando a Dios como su Rey, pues paga los impuestos del pacto qué han hecho. A Cesar lo que es de Cesar. ¿Quién es el dueño de Cesar? Por supuesto Dios. Entonces, ¿qué hacer?

  • Arrepentirnos de haber abandonado la Ley de Dios por la ley del hombre
  • Estudiar y aplicar la Ley de Dios en nuestras propias vidas
  • Pagar los impuestos y los diezmos
  • Alzar la voz contra la apostasía del pueblo y el mito de la neutralidad.

La reforma que México necesita tiene que empezar en la reforma de los púlpitos de la iglesia de Cristo.