Por: Oscar David Valencia

la educacion en mexicoEn un país como México, donde la calidad de la educación pública es muy mala (Para quien lo dude, pueden revisar el informe PISA o si de plano son muy flojos vean el documental “De Panzazo” de televisa) donde se señala la existencia de un problema multidimensional que afecta a toda la sociedad.

¿Cuál es el problema de la educación en México?

Para empezar analizaremos la dimensión cultural de la sociedad mexicana en los temas educativos. El grueso de las familias mexicanas responsabiliza a las instituciones públicas de la calidad de educación que se les ofrece a sus hijos. Esto es de suma importancia porque el mexicano común ve como responsable de la educación y de la formación de sus hijos (sus tesoros más preciados) al Estado. Para hablar más claramente sobre el tema es necesario reconocer la existencia de una cultura en las familias mexicanas de ignorancia sobre la gran responsabilidad que conlleva educar a sus hijos. Esto es comprensible debido a las herencias culturales que nos transmitieron nuestros antecesores. Además de lo cómodo que resulta el no vernos como los principales responsables de la educación de nuestros hijos, sino que nos gusta escudarnos tras la idea de una muy mala calidad de educación privada o pública.

El primer paso es conocer que los modernos sistemas educativos no están sirviendo para enseñar sino para aprender a no aprender. Antes de la formalización de la educación en instituciones, la educación era un papel que le correspondía a las familias, no al Estado ni a las escuelas. Recordemos que el gran éxito de las familias judías era que la educación integral era en el hogar, donde se aprendía a leer y se memorizaban los niños la Torá (los primeros 5 libros de la Biblia, que incluía la existencia de Dios, la historia de su pueblo y los mandamientos).

Aquí es donde entra la siguiente dimensión, la  política. Cuando los imperios paganos sometieron a Israel, astutamente buscaron indoctrinarlos en filosofías distintas. Tenemos el claro ejemplo en José y Daniel, quienes asistieron a las escuelas élites de su época, pero que tenían un objetivo claro: el que desaprendieran sus convicciones y el que aprendieran nuevas filosofías o razonamientos que les impidieran seguir aprendiendo o creciendo en su fe.

Con esto no quiero decir que todo el conocimiento o toda la educación es mala, porque muchas universidades importantes de hoy en día fueron fundadas por sólidos creyentes que proponían una pedagogía distinta, centrada en Dios y la Biblia pero que tristemente estos modelos se han ido perdiendo.

Tampoco quiero decir que no debamos estudiar, pues el apóstol Pablo estudio a los pies de Gamaliel y también era versado en las leyes romanas, lo cual Dios utilizó a su tiempo para levantarlo como mensajero a los gentiles. Recordemos que como hijos de Dios estamos en este mundo pero no somos de este mundo, por lo que debemos siempre de tener un sentido crítico en el tema de la educación, preguntándonos el ¿para qué? y siempre buscando ser instrumentos de Dios en cualquier situación.

La frase “Si mandas a tu hijo a la escuela del Cesar, no te quejes de que te salga romano” resume este punto de la dimensión política de la educación. El imperio romano conquistaba pueblos enteros y nutría sus filas de guerreros al frente batalla de los hijos de los pueblos conquistados. Esto obedecía a 2 razones, en primer lugar era control político de los pueblos sometidos mediante un adoctrinamiento de la defensa ideológica de los valores del imperio romano (anti bíblicos)  y en segundo lugar, sacrificaban a los  hijos de los otros pueblos sometidos (enemigos ideológicos) en el frente de batalla mientras que estratégicamente colocaban como tenientes a sus representantes del imperio, con lo que aseguraban el control, preservación y dominio político del sistema.

educacionEn la actualidad no ha cambiado el elemento político, solo que ahora los cristianos somos los enemigos naturales del sistema. En la actualidad nutrimos las filas de escuelas, colegios y universidades anticristianas con la mente de nuestros hijos, asegurando que serán utilizados no para el avance del evangelio sino para el avance sus ideas y doctrinas anti bíblicas. Entre ellas el humanismo, el individualismo, el hedonismo, el materialismo y todo lo que se levanta en contra del nombre de Dios. Somos usados como los “tontos útiles” de esta era. Nos venden la idea de una educación gratuita por ser un derecho. La educación no es un derecho, es un privilegio. Por lo tanto cuesta, si es gratuita es porque alguien te la paga y el que te la paga es el Estado, con el fin de formar recursos humanos que le sean útiles a su sistema. ¡Que interesante!, cuando dejas que el Estado le pague la educación a tu hijo estas comprometiendo la formación de tu niño, pues el Estado invierte (cubre los costes educativos con tus impuestos) en sembrar en la mente de los menores la idea de fidelidad al Estado, no a Dios.

Por último viene la dimensión económica del asunto educativo. Me referiré al gran negocio de la universidad pública para unas cuantas manos privados de cúpulas económicas que controlan la educación pública en nuestros Estados. La primera idea que nos venden en este negocio de la educación privada es la “selectividad”. Nos dicen que hay que “competir” por un lugar en la universidad pública. La verdad detrás de la mentira es que se busca crear un mercado de estudiantes “no aceptados” que tengan que pagar por estudiar la universidad. Luego viene el siguiente paso, ofrecer en escuelas “incorporadas” al sistema educativo oficial las oportunidades de estudio a nivel universitario con un costo que permite generar ganancias para los dueños de dichas universidades. Muchas veces estas universidades son negocio privado de los mismos grupos de poder al frente de las universidades públicas, por lo que no hay desperdicio. Cada estudiante “no aceptado” representa un botín económico, pues sus padres asumirán el costo de su educación universitaria por la presión social de la necesidad de un título universitario. Lamento decirlo de esta forma pero lo que menos importa es el estudiante sino el negocio de la educación pública, que es inmenso. A nivel nacional y Estatal quedan “no aceptados” o “rechazados” el 50% de la matricula que se inscriben a realizar su examen de admisión, de ese 50% de rechazados se calcula que un 40% tiene posibilidades para pagar su educación universitaria en alguna universidad “incorporada”. Cabe mencionar que dichas universidades “venden” los títulos, pues al ser negocio privado, lo que menos ofrecen es calidad en la educación, ya que ofrecen sueldos miserables a los profesores, obteniendo profesores miserables, con lo que no puedes ofrecer una educación de calidad.

¿Qué hacer?

En primer lugar, como cristianos sabemos que Estamos en medio de una lucha contra huestes espirituales de maldad que buscan controlar nuestras mentes y corazones para separarnos de Dios y la verdad. Ocupemos nuestras armas, oremos para que Dios nos permita cumplir con su voluntad en medio de este mundo.

En segundo lugar, analiza tu situación específica. Estas tomando la responsabilidad de educar a tu familia en el conocimiento de Dios? Si sólo lo dejas para 1 vez a la semana, haz perdido la guerra por anticipado. No puedes esperar que con un domingo tu vida y la de tus hijos cambien, cuando 5 veces a la semana reciben el mensaje contrario al bíblico en las escuelas públicas. Debes de invertir tiempo y recursos en su formación espiritual.

En tercer lugar, actualmente estamos en tiempos con más oportunidades, apoya los proyectos sociales cristianos que buscan abrir colegios con educación claramente bíblica y secular. Involúcrate, se un profesor en estos colegios. Si no hay en tu comunidad un colegio cristiano, ¡fúndalo! Que la iglesia no sea de solo un día a la semana, vívela toda la semana combinada con sumar, restar, emprender e invita a más personas a este proyecto distinto, te lo agradecerán porque para ellos no hay otra opción diferente.

Por último, ten fe y persevera, si económicamente no te es posible acudir a un colegio cristiano, invierte tiempo en la educación espiritual de tus hijos, recuerda que Satanás invierte el doble de su tiempo en desviar del camino a tus hijos, por lo que la oración y poner manos a la obra definirán el futuro de tu familia.

Es tiempo de cambiar. Cambiemos la educación. Cambiemos México para Cristo.