Por Roger Oliver

Algunos cristianos bien intencionados y piadosos rehúsan celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque se dice que tiene raíces en el paganismo del imperio romano. Parece que hay evidencia de que los primeros cristianos celebraban el nacimiento de Cristo en este día por otras razones y fue después que el gobierno romano lo hizo un día para celebrar uno de sus dioses del estado. Aún he leído que la iglesia empezó a celebrar el nacimiento del Salvador para corregir errores teológicos populares en estos tiempos que dudaban la humanidad de Cristo.

De todos modos, el 25 de diciembre ha sido conquistado por el Rey Jesús. Nadie hoy en día, ni ateo, ni musulmán, ni hindú, piensa que la celebración cristiana del nacimiento de Cristo es una celebración pagana de un dios romano desconocido y olvidado. Saben que es la celebración del nacimiento de Cristo. No debemos rendir lo que Cristo ha conquistado de sus enemigos, a pesar de que puede ser su origen.

En la navidad celebramos el nacimiento de Cristo, Emanuel, Dios con nosotros. No celebramos su cumpleaños, no sabemos en cuál día nació. En la inspiración de las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo no preservó esta información y confiamos que fue por una buena razón, probablemente para no hacer un ídolo del día.

Sin embargo, la celebración moderna de la navidad se ha convertido, en muchos sentidos, en una fiesta pagana pero no porque es la fecha que supuestamente los romanos celebraban uno de sus dioses del estado. La navidad ha llegado a ser un tributo a Mamón, el dios del materialismo, y la iglesia ha sido un participante complaciente. La falla de aplicar la Palabra/Ley de Dios a toda la vida es el porqué.

No hay nada en la Palabra de Dios que nos obligue a apartar un día para celebrar el nacimiento de Cristo. Respetamos a los hermanos que optan no participar, especialmente si la razón es porque la navidad ha llegado a ser una celebración del dios Mamón. Pero, tampoco es prohibido. Es un asunto de consciencia entre el creyente o la familia y Dios. Así dijo Pablo en Romanos 14.

“¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace.” Romanos 14:4-6a

Nuestra familia celebra el nacimiento de Cristo en la navidad sin la obligación de intercambiar regalos y someternos al estrés del consumismo moderno.

Si celebramos la navidad el 25 de diciembre o no, el peligro es quebrantar los mandamientos de Dios a causa de una tradición (Mateo 15:3). Por un lado, no podemos servir a Dios y a las riquezas (Mateo 24; Lucas 16:13). Por otro lado, no podemos servir a Dios y descuidar sus mandamientos.

¿Nos hace más santo rehusar participar en la navidad basado en unos hechos históricos dudosos y olvidados mientras ignoramos las demandas éticas/judiciales de la Ley del Rey Jesús sobre toda la humanidad? “El hacer justicia y derecho es más deseado por el Señor que el sacrificio.” (Proverbios 21:3) ¿No estamos en peligro de ser como el fariseo que oraba, “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres”? (Lucas 18:11)

El significado ético/judicial del nacimiento del Rey de reyes ha sido perdido en muchos cristianos y por consecuencia en los no cristianos y la sociedad. Es una gran ironía hacer escándalo sobre los orígenes supuestamente paganos de la navidad mientras votan por el creciente poder del estado central en cada área de la vida cotidiana. Un hecho histórico no dudoso es que la religión pagana del imperio romano era precisamente al dios del estado.

En esta navidad, si la celebramos o no, podemos dar el regalo de amor entre nosotros. Podemos quitar la viga de nuestros ojos antes de criticar al hermano por celebrar o no la navidad. Que el mundo nos reconozca como discípulos de nuestro Señor por el amor entre nosotros. Y para las fiestas de navidad, así nos vestimos:

“…como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” Colosenses 3:12-14

Dejemos que las siguientes palabras sean nuestro llamado a la acción y la renovación de nuestro compromiso al significado del nacimiento de Cristo:

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente promover la justicia, amar la fidelidad y vivir obediente ante tu Dios.” Miqueas 6:8

En esta temporada y para el año que viene, esperamos que, “…la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” (Colosenses 3:15-17)