El Trabajo como un Privilegio

R. J. Rushdoony

RJ Rushdoony.

Algo que hago periódicamente que me da un grado pequeño de placer: vaciar nuestro sacapuntas. Cuando Doroteo y yo empezamos la escuela, el gran privilegio que todos los estudiantes codiciaban y luchaban por hacer era ayudar al maestro por medio de vaciar el sacapuntas, llevando los borradores del pizarrón afuera para limpiarlos golpeándolos juntos y otros quehaceres similares. En otras palabras, era un privilegio trabajar. Revela que somos viejos, ¿no? Estoy seguro que, para algunos niños en algunos lugares, esto todavía puede ser su verdad, pero, para demasiados, nos marca como gente rara o miembros de una generación de tontos.

San Pablo, sin embargo, nos dice que es una bendición estar establecido en el trabajo. Él ora, de hecho, por su rebaño en Tesalónica que el Señor, “conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra” (2 Tesalonicenses 2:17). El castigo a los pecadores es que su trabajo está bajo la maldición de Dios (Génesis 3:17-19). Los redimidos están establecidos en su trabajo como su llamado y gozo. Cuando la gente ve el trabajo como algo desagradable, nos habla de su relación con Dios. Nuestra productividad como nación está decreciendo lo que significa que algo está mal con nosotros como un pueblo, religiosa y moralmente. Ahora los hombres trabajan para evitar el trabajo y ven poco placer en él en demasiados casos.

Cuando éramos jóvenes, ayudar a la maestra era un placer y ayudar a nuestros padres era un privilegio. Desde nuestros primeros días, tuvimos una visión diferente del trabajo.

El disgusto actual para el trabajo no tiene futuro. Es autodestructivo para los individuos y las naciones.

R.J. Rushdoony, A Word in SeasonDaily Messages on the Faith for All of LifeVol IV (Una Palabra a Tiempo: Mensajes Diarios Acerca de la Fe para Toda la Vida, Tomo I), Vallecito, California, Ross House Books, 2010   

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