¿El feminismo es digno de culpa?

Ricardo García

R.J Rushdoony acertadamente comentó lo siguiente en relación con el feminismo: “si condenamos al feminismo, entonces debemos condenar a los hombres que lo crearon”.1

El feminismo ha tocado tierras mexicanas desde hace un tiempo ya, pero con los acontecimientos suscitados en la ciudad de México el pasado 16 de agosto donde una marcha “pacífica” en la que feministas se manifestaron terminó en actos vandálicos, con certeza puedo decir que empiezan a brotar los primeros frutos de este movimiento.

Sería absurdo hacer una crítica sin los pies bien plantados dentro de una cosmovisión cristiana, ya que la Escritura nos manda a “juzgar todas las cosas” siempre desde el estándar de la Ley de Dios.

La marcha del pasado 16 de agosto fue un movimiento que llamaron #nomecuidanmeviolan, en este se reclamaba justicia por los abusos sexuales que han sufrido las mujeres a manos de policías principalmente. Aunque algunas de las quejas son legítimas dentro del movimiento como por ejemplo la búsqueda de justicia, por otro lado, también se propone legalizar el aborto, o que la educación afectivo-sexual esté contemplada en el currículo escolar, esto por mencionar algunas.

El movimiento feminista es un movimiento estatista cien por ciento, porque busca por medio del Estado garantizar sus demandas, “el Estado nos ha fallado” dicen. La búsqueda de justicia es una actividad religiosa, porque esto revela nuestra verdadera identidad como criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios. El movimiento al ser estatista por consecuencia es pagano también, porque la justicia de ninguna manera se puede buscar a través de otros medios que no sean la Palabra-Ley de Dios, también pagano por la tendencia de buscar su “salvación” por medio del caos, y esto no lo digo solo por lo ocurrido el 16 de agosto, sino que es un factor común en este tipo de movimientos, algo que hemos visto alrededor del mundo con el movimiento feminista.

Comencé con la cita de Rushdoony porque pienso que es importante no solamente lamentarnos por las tortillas quemadas en el comal, sino deducir el por qué se nos quemaron las tortillas.

Esto nos lleva tiempo atrás, al tiempo de la Ilustración, donde la “razón” tenía que predominar por sobre todas las cosas, incluidas la fe, ya que para la Ilustración la fe era irracional. La Ilustración desvirtuó a las mujeres al grado de tratarlas como adornos (en el caso de mujeres de clase alta), aquí también se comenzó a masticar la idea de que los hombres son racionales y las mujeres emocionales, pensamiento que sigue vigente en nuestros días, y ¿qué crees? Obviamente el resultado fue que las mujeres al ser emocionales y no racionales como los hombres quedaron relegadas, ya que la “razón” tomaría al mundo.

La “Era de la Razón” trajo como consecuencia el nacimiento de lo que llamamos “la guerra de los sexos”.

Pero esto no siempre fue así. Rushdoony comenta acerca del rol de la mujer en el siglo XVII:

“Si observas a la Inglaterra del siglo XVII, por ejemplo, lo que encuentras es que las mujeres normalmente eran compañeras con sus maridos en los negocios. Eran gerentes altamente competentes. Si sus maridos estaban enfermos, o si sus maridos estaban en el extranjero, o si sus maridos morían, las mujeres se hacían cargo y dirigían el negocio, en el siglo XVII en Inglaterra, las mujeres ocupaban un lugar destacado en el comercio marítimo, como corredores de seguros, como fabricantes, en cada rama de la vida”. 2

El pensamiento pagano derivado de la Ilustración no solo está presente en nuestro tiempo, sino en la Iglesia también, para muestra basta un botón, basta con voltear a las iglesias y observar que la gran mayoría de congregantes (comprometidos y no llevados a fuerza) son mujeres, ¿por qué? Porque como buenos hijos de la Ilustración asumimos que la mujer es más emocional, y las cosas emocionales de la religión se les dan mejor a las mujeres que a los hombres. Entonces no solo nuestra percepción del rol de la mujer está mal, sino nuestra percepción de la religión también.

Otro tema que es importante resaltar es la “feminización del hombre” que inevitablemente lleva a la “masculinización de la mujer”, algo que es evidente dentro del movimiento feminista.

El cristiano debe asumir que su identidad ha sido establecida por Dios, el hombre como criatura no le es permitido autodefinirse, o buscar una identidad fuera de lo que Dios ya dijo. El existencialismo por otra parte propone que “el hombre se define antes de ser”, esto es rebelión absoluta hacia Dios yendo en contra de lo que Él ya dijo. El hombre caído desde siempre ha buscado autodefinirse fuera de la Palabra-Ley de Dios; podríamos usar esto en contra de las feministas porque pelean en contra de Dios al buscar una identidad fuera de lo que Dios ya habló, pero el caso es ir a la raíz, en este caso, el hombre que abandonó su masculinidad.

A masculinidad no me refiero en el sentido del “macho”, sino a la masculinidad en el sentido de responsabilidad. Por ejemplo el pasaje de la mujer virtuosa de Proverbios 31 normalmente lo tomamos como un pretexto para establecer un estándar alto sobre las mujeres, pero pasamos por alto dos aspectos bien importantes, el primero es que dejamos de lado que las actividades de la mujer virtuosa son un reflejo del carácter de su esposo, quien al ser un juez (porque se sienta a las puertas de la ciudad) asumimos su conocimiento y aplicación de la Ley de Dios en todo aspecto de su vida, y esto es replicado por su esposa. Segundo, si bien el pasaje nos deja claro que el rol de la mujer no es un rol pasivo ni tampoco inferior al del hombre, dejamos de lado lo más importante, la mujer virtuosa es nada más y nada menos que la Iglesia, la esposa de Cristo, entonces si somos cuidadosos de leer, la Iglesia tiene que reflejar el carácter se su esposo, Cristo.

El rol de la mujer como Dios lo definió es el de compañera y ayuda en el llamado de su esposo y el de ella de sojuzgar y ejercer dominio sobre la Tierra. Ambos, hombre y mujer tienen un llamado en común en el que trabajan juntos y no separados.

Si la Iglesia, principalmente las familias, y específicamente los padres no toman responsabilidad de enseñar la Ley de Dios a su familia, estarán firmando la sentencia de muerte de la sociedad.

El Estado ni ningún movimiento tiene el derecho de instruir a los hijos en lo que es bueno o malo, y mucho menos a querer darles una identidad diferente a la que Dios ya les ha dado.

El vandalismo del 16 de agosto es fruto de un movimiento que a su vez es fruto de la Ilustración, y la Ilustración es fruto del pecado del hombre. La justicia que demandan las feministas, solo se encuentra en la Ley de Dios, su rol dentro de la sociedad como ya mencioné también es dado por Dios.

El feminismo más que buscar el bien de la mujer encamina a la sociedad hacía su propia destrucción y por ende a hacerle daño a quien dice defender. El feminismo como cualquier movimiento que pretenda establecer un orden diferente al orden divino atenta contra sí mismo, y ya que la historia pertenece a Cristo y a Su pueblo, colapsará eventualmente.

Las violaciones hacia las mujeres por policías, el menosprecio de la mujer, el feminismo, no son en si avisos de la catástrofe que se avecina, sino es el juicio de Dios sobre un pueblo rebelde que busca su bien fuera de su Creador y Legislador.

Líderes inmaduros oprimen a mi pueblo, y las mujeres lo gobiernan. Oh pueblo mío, tus líderes te engañan; te llevan por el camino equivocado. El Señor ocupa su lugar en el tribunal, y presenta su caso contra su pueblo. Isaías 3:12-13

Como todo juicio a través de la historia, comienza por casa, Dios remueve todo gobierno saludable y lo reemplaza con gobiernos tiránicos. Todo orden es reemplazado y toda estructura saludable (gobierno, familia, jueces) es retirada y reemplazada.

El caos no comenzó con la corrupción del Estado como muchos asumen, sino con los encargados de instruir y vivir consistentemente, o sea varonilmente de acuerdo con la Ley de Dios… los padres.

La postura del cristiano es la de rechazar todo movimiento que pelee en contra del Reino de Dios, y segundo es establecer fundamentos sólidos dados por la Ley de Dios desde abajo, desde casa; el cristiano debe reconocer los tiempos y aprender del pasado para no cometer los mismos errores, recuerda que no se puede golpear algo con nada.

1, 2  R.J Rushdoony https://pocketcollege.com/wiki/index.php?title=Marriage_and_Woman_-_RR130AD56

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