Por: Stephen C. Perks

Un reino es un concepto político, como es el término griego ecclesia, que se traduce generalmente (incorrectamente) como iglesia. Como cristianos debemos reconocer, por lo tanto, que el reino de Dios, el cuerpo de Cristo en la tierra, y la ecclesia cristiana, son conceptos políticos, y que la realización de estos conceptos en la vida humana y la sociedad constituye una forma distintiva de la acción política. Hay un sentido, por lo tanto, en el cual se puede decir que el reino de Dios es ante todo un orden político y que la fe cristiana es ante todo una fe política. La política para el cristiano no es sólo un aspecto de la vida, entre otros, pero la totalidad de ella. El cristianismo se trata de política.

No sólo es el caso para el cristiano que la política, en este sentido general, es el contexto principal de la vida; es el caso también para los no creyentes. La vida es principalmente política porque la política es inevitablemente religiosa y tiene como su raison d’être, su razón de ser de ser, la administración de la ley de una autoridad última, es decir, un Dios, en la totalidad de la vida. En este sentido, por lo tanto, podemos decir que el cristianismo es la única política verdadera. Todas las demás ideologías políticas son falsas, es decir, idólatra. Sólo hay las políticas obedientes o desobedientes a la Ley de Dios.

El cuerpo de Cristo, como los polis (la ciudad) de Dios, cuyos demos (pueblo) constituyen la ecclesia (el cuerpo político) del Reino de Dios, es un organismo político y todos los demás organismos políticos son apóstatas y en rebelión contra Dios, su único verdadero rey, a quien las naciones de la tierra se han dado como herencia que le corresponde. No estoy afirmando aquí que todas las instituciones políticas distintas de la Iglesia cristiana son apóstatas sino que todos los organismos políticos distintos del Reino de Dios y por lo tanto todas las instituciones políticas que no están sujetas a la ley de Cristo son apóstatas. El cristianismo es la política verdadera, la única política verdadera. El cristianismo es ante todo un orden político porque tiene que ver con el reino de Dios que es el corazón del evangelio cristiano y lo que se nos manda a poner en primer lugar por encima de todo (Mt. 6:33).