Control del Mal en la Economía

Roger Oliver 24/10/2014

¿Es cierto que los malos empresarios siempre van a sacar provecho de los empleados? ¿Los empleados jamás van a tener poder para defenderse contra los abusos de sus jefes? ¿No hay nada que los obreros pueden hacer nada para protegerse? ¿El mal es tan poderoso que el bien nunca lo va a superar? ¿La naturaleza pecaminosa es tan poderosa que aún la sangre de Cristo no puede conquistarla? ¿No debe el gobierno civil proteger a los inocentes y débiles contra estos abusos?

Estas preguntas reconocen, tal vez inconscientemente, que la economía no es meramente un asunto de la distribución de recursos limitados con usos múltiples, es primero y principalmente una actividad ética. La respuesta tiene dos partes.

Primero, la Biblia reconoce que el rico puede hacer daño a sus empleados y a la economía y lo prohíbe. Por ejemplo, Levítico 19:13 dice, “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.” ¿Qué tal cuando lo hacemos a la empleada que limpia nuestra casa? A los ricos les está prohibido comprar todo el grano en el mercado con el propósito de controlar el precio.[1] Proverbios 11:26, “Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.” En estos casos Dios dice que Él tomará venganza (Deuteronomio 32:25; Romanos 12:19). La Biblia no autoriza una sanción civil para estos delitos. Trae una amenaza del juicio de Dios pero no es parte de la ley judicial/civil.

Ya tenemos un montón de leyes para proteger al obrero de los empresarios. ¿Funcionan? Parece que no. Las leyes de la indemnización hacen tan difícil despedir a un empleado no productivo que las compañías buscan otras opciones. El resultado es más desempleo. ¿De qué sirve una ley de protección al obrero si no puede encontrar trabajo a causa de la misma ley? Los capacitados en la universidad pueden encontrar un buen trabajo mientras sean jóvenes pero su carrera profesional dura tal vez 20 años. Cumplen los años que obligan a la compañía a apartar dinero para su pensión y les despiden. Muchos pasan dos o tres años buscando trabajo sin éxito. Las compañías les dicen que pueden contratar a tres jóvenes por el salario que él puede demandar. Prefieren contratar a jóvenes a pesar de perder al empleado con diez veces más experiencia.

Tanto como la Ley prohíbe los abusos por parte de los dueños, da toda autoridad al dueño sobre su propiedad y su uso. La parábola de los viñadores en Mateo 20:1-15 hace claro que el dueño tiene derecho hace con sus recursos lo que quiere sin interferencia del gobierno ni de los trabajadores. Asimismo hace claro que el trabajador tiene toda libertad de aceptar o no la oferta de trabajo al salario ofrecido. Nota versículos 8 al 15:

8 »Al atardecer, el dueño del viñedo le ordenó a su capataz: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos contratados hasta llegar a los primeros.” 9 Se presentaron los obreros que habían sido contratados cerca de las cinco de la tarde, y cada uno recibió la paga de un día. 10 Por eso cuando llegaron los que fueron contratados primero, esperaban que recibirían más. Pero cada uno de ellos recibió también la paga de un día. 11 Al recibirla, comenzaron a murmurar contra el propietario. 12 “Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora—dijeron—, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día.” 13 Pero él le contestó a uno de ellos: “Amigo, no estoy cometiendo ninguna injusticia contigo. ¿Acaso no aceptaste trabajar por esa paga? 14 Tómala y vete. Quiero darle al último obrero contratado lo mismo que te di a ti. 15 ¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?”

Segundo, la ley de Gresham acerca de la moneda en una economía aplica a la relación entre el empresario y los trabajadores. La ley de Gresham, según Wikipedia, “es el principio según el cual, cuando en un país circulan simultáneamente dos tipos de monedas de curso legal,[2] y una de ellas es considerada por el público como “buena” y la otra como “mala”, la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena.” El corolario es que en un mercado libre en que el gobierno no se mete en el asunto de la moneda “legal” el dinero bueno expulsa del mercado a la mala.

Un ejemplo. En un mercado libre, me ofreces algo que quiero y te ofrezco dos tipos de pago, oro y notas de papel del gobierno o del mercado. ¿Cuál prefieres? Por supuesto el oro. Pero en el caso de que el gobierno impone una ley que prohíbe las transacciones económicas con cualquier dinero menos las notas y monedas que el gobierno mismo pone en circulación y te ofrece el papel de gobierno y el oro, ¿cuál vas a aceptar? Probablemente el del gobierno. Además, en este caso es más probable que voy a guardar mi oro y ofrecer pagarte sólo con el papel del gobierno.

El principio de la ley de Gresham aplica al mercado de oferta y venta de labor tanto como a la moneda. En un mercado controlado por el estado, los malos empresarios van a ganar sobre los buenos por medio de la corrupción e influencia en el gobierno y sus leyes para controlar la competición. En un mercado libre, los trabajadores van a descubrir quién es el dueño justo que paga bien y trata a sus empleados con justicia. Este dueño va a ofrecer salarios competitivos para atraer a los mejores trabajadores. En cambio, los mejores trabajadores van a abandonar sus trabajos con los malos para aceptar trabajo con los buenos.

Sobre tiempo, los malos empresarios se quedarán con los peores trabajadores. En muchos casos, probablemente van a desaparecer, bancarrota. Aun los jefes que no respetan la ley de Dios van a tener que pagar bien y tratar a sus empleados con justicia por su propio interés. Sabrán que si no, sus buenos trabajadores van a dejarlos para trabajar con el justo que paga bien. Es la auto-disciplina del mercado libre, la teoría económica de Adam Smith trazada en su libro, “La Riqueza de las Naciones.” Aun hoy reconocemos esta verdad. Hay listas publicadas en los periódicos de las compañías con el mejor ambiente para trabajar.

En todo caso, tenemos que confiar en Dios y vivir según su ley. Lo que nos parece lógico por lo que hemos aprendido y observamos en la historia no es la norma que debe guiarnos. Seguramente las instrucciones de Dios a Josué sobre como conquistar Jericó les parecían raras, que no iban a funcionar. A pesar de sus dudas, el pueblo obedeció y Dios hizo exactamente como prometió. No vemos las bendiciones de un mercado libre porque no confiamos que va a funcionar.

El justo vivirá por fe no por vista. (Habacuc 2:4; Romanos 1:17)

[1] Gary North desarrolla este concepto en uno de sus comentarios económicos de la Biblia.

[2] La moneda de curso legal, moneda corriente o unidad monetaria, es la forma de pago, definida por la ley de un Estado, que se ha declarado aceptable como medio de cambio y forma legal de cancelar las deudas.