¿Conducta Privada o Movimiento Político?

Roger Oliver

“Vivir tu sexualidad en privado es aceptable, querer involucrar a los niños de otros contra su voluntad a que conozcan los detalles de lo que haces en privado es cruzar la línea, hacer lobby para que el estado pueda confundir y hormonizar a niños sin el permiso de sus padres pues es buscarse que te partan la cara o peor.” Comentario en Facebook

¿Te has preguntado porque lo que supuestamente es una actividad privada llegó a ser un movimiento político? J. Budziezewski explica en su libro, The Revenge of Conscience: Politics and the Fall of Man. La razón humana autónoma de Dios pretende que el problema de la ética es que no sabemos el bien y el mal y tenemos que razonar una respuesta. El hecho es que sabemos y usamos la razón para pretender no saber lo que sabemos. Es lo que Pablo llama suprimir la verdad en nuestra maldad (Romanos 1:18).

Es interesante observar que los que practican estas perversidades justifican su estilo de vida con el razonamiento moral, es decir un razonamiento dirigido a explicar cómo su conducta sexual coincide con lo que está moralmente bien. Terminan llamando bien lo que Dios llama mal y mal lo que Dios llama bien

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” Isaías 5:20

La consciencia demanda satisfacción y cuando nuestro comportamiento va en contra de lo que Dios ha escrito en el corazón hay dos opciones: 1. Arrepentirse, confesar y cambiar o 2. Demandar que la sociedad cambie sus normas para aprobar lo que es normalmente un comportamiento privado que no nos deja en paz. Cuando suprimimos la conciencia así, dice Budziezewski, la consciencia toma venganza de nosotros y de sociedades enteras atacando a sus víctimas violentamente.

A donde voy es destacar que el cruzar esta línea es inevitable. Vivir tu sexualidad perversa en privado no es aceptable porque nunca queda privada. Los que practican tal conducta nunca están satisfechos con la tolerancia de su conducta en privado; inevitablemente insisten hasta con violencia en la aprobación de su perversidad.

“…quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” Romanos 1:32¿

El juicio de Dios a una sociedad que da la espalda a Dios es la plaga de la sodomía como movimiento político, en las calles, frente a tu cara, con los ojos puestos en tus hijos para reclutarlos hacia su rebelión sexual. Es una rebelión/traición del orden social de Dios basado en la familia.

“Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.” Romanos 1:24

Porque es traición contra el orden social de Dios basado en la familia, la sanción en la Ley de Dios para las infracciones sexuales es la pena de muerte. Levítico 18 es una lista de estos delitos sexuales. No es por nada que la lista incluye la prohibición de pasar a tu hijo por el fuego de Moloc (vs. 21), equivalente al aborto moderno.

El hombre moderno, aún muchos cristianos, rechaza horrorizado la pena de muerte en todos los casos, para el homicidio, la violación y la sodomía incluso, pero acepta la necesidad de la pena de muerte por la traición al Estado. Preguntan cómo es posible en esta sociedad moderna aplicar una sanción tan fuerte y permanente mientras ni parpadean ante las injusticias perpetuadas en nombre del patriotismo y el mantener el poder del Estado. El temor de Dios ha sido reemplazado por el temor al Estado.

“Ninguna sociedad en un mundo caído puede existir sin el temor como un aspecto del gobierno. Sin el temor al Señor, el temor al estado prevalece. Desde hace tiempo, la revolución francesa especialmente, el temor al estado ha prevalecido. No provee el orden; extiende la tiranía y a su compañera, la anarquía moral. El hombre moderno considera el temor de Dios como obsoleto y primitivo, pero es gobernado por una variedad de temores y terrores humanistas que están reduciendo su vida a la miseria; es perseguido por los fantasmas del temor al hombre y al Estado.” RJ Rushdoony, Commentary on Deuteronomio p. 39

A los que cuestionan la sanción en la Ley de Dios para estos delitos, pregunto, 1. ¿Por qué no? ¿Qué hay de las víctimas? Me gustaría oír su argumento. 2. ¿Es justo la pena de muerte para traicionar a la patria? ¿Por qué uno y no el otro? 3. ¿Quién es soberano, Dios o el Estado?

¿Era realmente tan salvaje la pena de muerte en el Antiguo Testamento? Primero, es parte de la Ley, y la sociedad que la rechaza sufre la pena de muerte como sociedad. No hay un ejemplo de la aplicación de esta sanción por un gobierno civil registrada en la Biblia. La mera existencia de la intolerancia por tal traición parece suficiente.

Si el hombre tolera lo que Dios prohíbe, Dios toma venganza como el juez justo (Deuteronomio 32:35; Romanos 12:19). Las naciones alrededor de Israel que practicaban la sodomía sufrieron la destrucción en el tiempo de Dios tal como sufrió Israel y Juda. Juda empezó a tolerar y aprobar tal estilo de vida durante el reino de Roboam inmediatamente después del reino de Saloóon (1 Reyes 14:24) y Dios mandó a Egipto para castigar al pueblo.

“Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel. Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho.” 1 Reyes 14:24-26

La neutralidad es un mito. La única manera en que regrese esta abominación a ser una actividad privada es dejar de tolerarla, de llamarla lo que es según Dios, una abominación. La tolerancia que opina que vivir tu sexualidad en privado es aceptable, es intolerable a Dios. El clamor por que no crucen la línea para reclutar a nuestros niños cae en oídos mudos porque para ellos tal línea no existe. Además, es una petición a la que Dios no responde.

Él que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominable. Proverbios 28:9

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