Marcos 12:28-31, “Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.”

En nuestros días, este pasaje está interpretado como una nueva ley que reemplaza toda la Ley en el Antiguo Testamento. Pero no es una nueva ley. Jesús está citando la Ley de Moisés, precisamente el mandamiento de amar a Dios está en Deuteronomio 6:5 y de amar al prójimo en Levítico 19:18. Además, la interpretación moderna convierte el amor al Señor al misticismo y el amor para el prójimo al sentimentalismo. ¿Es correcto? Pues, no.

Dijo un amigo en una conversación en What’s App, “La genuina ley de Dios se concreta en dos hechos: amarle a Él con todo el corazón y amar al prójimo como nosotros nos amamos. La obra perfecta de Dios en cada hijo suyo le da una posición tal que deja de ser el centro de sus pensamientos y acciones y se dedica en agradar a Dios en todo lo que piensa y hace, así como llevar en los hechos el amor que ya tiene para expresarlo a favor del prójimo. Pero no se nos olvide que para que esté proceso sea perfecto tenemos que reconocer que nosotros podemos amar porque Él nos amó primero.”

Está bien pero no completo. Tal como la genuina Ley de Dios se concreta en el amor para Dios y para el prójimo, de igual manera, se concreta el amor para el prójimo en términos de cumplir con la ley hacia él. Es decir, el amor que se cumple no es sentimentalismo, es práctico como se mostró en las acciones del buen Samaritano. (Lucas 10:29-37) Pablo define el amor para el prójimo en términos de la ley.

Romanos 13:8-10, No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

¿Cuáles son los malos que no hace el amor al prójimo? No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento.

Los Proverbios son una exposición de la Ley en acción. Considera Proverbios 3:27-29
No te niegues a hacer el bien a quien es debido,
Cuando tuvieres poder para hacerlo.
No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,
Y mañana te daré,
Cuando tienes contigo qué darle.
No intentes mal contra tu prójimo
Que habita confiado junto a ti.

Levítico 19:9-18 es la explosión original de la ley de amor. Vs 17, 18, “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.”

¿Y qué del mandato de amar a Dios? Se encuentra por primera vez en Deuteronomio 6:5 en el contexto de la exposición de la Ley. ¿Qué encontramos en el capítulo 5? Los 10 mandamientos. Considera los primeros 3 versículos del capítulo 6,

“Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis.”

Y el versículo 4, el famoso “shema” de Israel (escucha, pon atención), “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”

Anota bien que el siguiente versículo empieza con la palabra “y” e igual para los siguientes versículos. En el hebreo indica una continuación de la exposición de la idea presentada.

Vs. 5, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

Vs. 6-9 “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Todas estas proclamaciones son conectadas e indispensables para entender que significa que Dios es uno y nuestro y así lo amarás con todo tu corazón, aliento de vida y vigor. Cuando Jesús citó esta ley en respuesta a la pregunta, ¿cuál es el mandamiento más importante? la cita asume que su audiencia conoce lo demás del pasaje. No se puede sacar el texto de su contexto y entenderlo.

¿Cómo amamos a Dios pues? Por medio de guardar sus mandamientos.

Juan 14:15, “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Juan 14:21, “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama…”

Juan 15:10, “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.”

1 Juan 2:3-6, “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”

1 Juan 5:2-3, “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

Como el amor para el prójimo se define por medio de obedecer la Ley así el amor para Dios se define en términos de obedecer su Ley. Tal como el amor para el prójimo no es el sentimentalismo así el amor para Dios nos es el misticismo.