El amor al prójimo en tiempos de pandemia.

El amor al prójimo en tiempos de pandemia.

 

Ricardo García

Marcos 12:28-34:

²⁸Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

²⁹Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

 ³⁰Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

³¹Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

³²Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

³³y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

³⁴Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle. 

El tema de “amar al prójimo” es mal empleado muchas veces para justificar el pecado o el control de los hombres sobre otros hombres, el problema radica en la falta de un estándar para definir el amor. Tal vez podamos pensar en el gobierno en primera instancia por las medidas coercitivas que le caracterizan, claro siempre en “beneficio” del pueblo, pero incluso también los cristianos somos culpables por esta falta de entendimiento.

Esta misma historia la encontramos en Mateo 22 y la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo” la encontramos en el Sermón del monte también donde Jesús expone la manera correcta de la aplicación de la Ley haciendo un paralelo con la entrega de las tablas de la Ley en el Monte Sinaí. Tablas que marcaban como debía vivir el Pueblo de Dios.

Leímos que un fariseo se acercó a preguntarle acerca del primer mandamiento, y esto fue algo que Jesús aprovechó para enseñar acerca de la importancia de la Ley en relación al amor y acerca de la estrecha unión entre el amor a Dios y al prójimo.

La respuesta a la pregunta ¿Cuál es el primer mandamiento? Es el fundamento de la vida del cristiano, la cual responde todas las preguntas. Si tienes dudas por ejemplo acerca de si es lícito pagar tributo a César, regresa a esta primera pregunta: ¿Cuál es el primer mandamiento?

Fíjate, la respuesta de Jesús fue que amemos a Dios con todo nuestro ser y de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Para poder dar sentido a nuestro entorno, tenemos que comenzar con Dios, empezamos a razonar siendo Dios nuestro punto de partida, por consecuencia si pretendemos amar a nuestro prójimo de igual manera tenemos que comenzar con Dios primero.

No podemos amar a nuestro prójimo, es más ni siquiera amarnos genuinamente a nosotros mismos si no amamos primeramente a Dios, y debemos entender que el amor a Dios es manifestado por la obediencia a Su Ley, esto hace eco a las palabras del mismo Jesús cuando dijo: “si me amáis, guardad mis mandamientos”.

Entonces no podemos amar a nuestro prójimo si no amamos a Dios primero por medio de obedecer sus mandamientos, y el primer mandamiento nos pone el estándar de cómo debemos amar a Dios, “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” o sea con todo tu ser.

Esto habla de que el hombre es una unidad, no la idea griega que ha permeado el cristianismo moderno, de que hay una separación entre el espíritu y la carne; el cristiano al adoptar este pensamiento “fragmenta” su “amor” hacia Dios, “amándole” por ejemplo ciertos días de la semana, en ciertas áreas o priorizando actividades sobre otras porque algunas son más “santas” que otras. Dice amar a Dios pero lo hace “espiritualmente” solamente, cuando nuestro amor a Dios debe ser con todo nuestro ser, el hombre debe amar a Dios como una unidad, no solamente en las cosas “espirituales” sino incluso como dijo Pablo “ya sea que comamos o bebamos” debemos hacerlo para la gloria de Dios. Toda decisión es ética y en cada decisión tomada revelaremos nuestro entendimiento de lo que es amar a Dios.

Entonces amar a Dios debe ser con todo nuestro ser, sin reservas, como una unidad y en términos de Su Ley siempre, no como yo creo que debo amarle o como piensa el pastor que debemos amarle, sino como Dios dice que debemos hacerlo.

Solo después de entender esto es que ahora si tenemos mayor claridad acerca de como debemos amar a a nuestro prójimo, pero incluso antes de amar a nuestro prójimo debemos saber amarnos a nosotros mismos, y mucho cuidado con esto, porque no me refiero a lo que normalmente dice el mundo con respecto a amarse uno mismo, porque el mundo piensa que el amor es un amor sentimental y basado en deseos pecaminosos, sino al contrario porque cuando dice “amarás a tu prójimo como a ti mismo”  debemos entender que el amarme a mí mismo no es en mis propios términos sino según los términos de Dios otra vez, Su Ley.

Como dice Romanos 13 el amor es el cumplimiento de la Ley.

⁸ No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

⁹ Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

¹⁰ El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Entonces grábate bien esto: El amor hacia Dios y hacia mi prójimo es en términos de la Ley de Dios.

Este es un tema relevante y mucho más en estos días que vivimos a causa de la pandemia, lo que vivimos estos días es una oportunidad que Dios pone frente a Su pueblo para que sea sal y  luz en el mundo, para que la Iglesia muestre el verdadero amor al prójimo. Lo triste es ver que la Iglesia se ha vuelto irrelevante en el mundo porque ha dejado de lado la Ley de Dios, por lo tanto no tiene un estándar de como amar a Dios y por consecuencia tampoco para amar a su prójimo.

En estos días el Estado ha tomado medidas limitando la libertad de las personas en “beneficio” de la salud, supuestamente, pero la realidad es que si no hiciera esto dejaría en evidencia su falta de capacidad para sobrellevar un problema de este tipo, dejaría en evidencia que efectivamente no es el “salvador” del pueblo. La Iglesia también ha sido puesta en evidencia porque no sabe qué hacer en estos casos, no sabe juzgar correctamente y en cambio decide obedecer al gobierno sin chistar, aunque éste mismo pase por encima pisoteando la libertad de la gente que dice “amar”. Esta situación ha dejado en evidencia también que la Iglesia no se ha preparado para situaciones como esta, se ha preocupado más por invertir en sus edificios que en prepararse apartando sus diezmos para la práctica de la misericordia.

Es evidente que muchos están a favor del famoso “quédate en casa” y pienso no debemos condenarlo sin antes analizar  cada caso en particular, porque cada caso es único y cada familia sabe que es lo mejor para ella, lo que sí es digno de condenar es que éste “quédate en casa” sea impuesto arbitrariamente (por cualquier autoridad) pasando por encima de la libertad de las personas, sin embargo, aún así muchos critican a aquellos que salen de su casa para ir a trabajar argumentando que son “irresponsables” porque al hacer esto ponen en riesgo la vida de otros apelando al “amor” hacia los demás. ¿Pero será una preocupación genuina acaso?

Santiago 2:14-17:

¹⁴ Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

¹⁵ Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

¹⁶ y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

¹⁷ Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

¿De qué nos serviría exigirle a alguien que se quede en su casa, si con esto le privamos de conseguir su sustento? Y sobre todo si ni siquiera estamos dispuestos a proveerle lo necesario.

Sería una fe muerta ¿no?

El Catecismo menor de Westminster en relación al octavo mandamiento (no hurtarás) es muy claro.

P 75¿Qué se prohíbe en el octavo mandamiento?

  1. El octavo mandamiento prohíbe todo lo que impide o tiende a impedir injustamente la prosperidad y bienestar nuestro o de nuestro prójimo.

Entonces si impedimos injustamente la prosperidad y el bienestar de nuestro prójimo acusándole y prohibiéndole salir a conseguir su sustento diario apelando a un supuesto amor hacia los demás, perdón pero es hipocresía, porque no le estamos amando según la ley de Dios sino al contrario, le estamos robando.

Pienso es importante que como cristianos antes de pretender ser sal y luz, debemos aprender a amar según la norma que Dios ha puesto en Su Ley, sobre todo en estos días donde hay muchas manifestaciones de supuesto “amor.”

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La Economía vs la Política

La Economía vs la Política

Roger Oliver

Recientemente vi el informe matutino del gobierno para mantenerme al día acerca de las acciones del gobierno frente la plaga de COVID-19. El subsecretario de salud pública presentó un informe sobre el progreso del virus y las acciones del gobierno al respecto. Me pareció razonable e importante que el subsecretario mencionó el hecho de que 50% de los mexicanos viven día por día. Cualquier acción tomada por el gobierno de controlar el virus por medio de mandar a todos a aislarse en sus casas iba a impactar a este 50% duro e inmediato.

No me sorprendió que el subsecretario no dejó pasar la oportunidad de culpar a los 40 años del neoliberalismo por esta triste realidad. Siempre entra la política como aguafiestas para arruinar la objetividad. Aún la ciencia no se escapa de las distorsiones de la polémica política en nuestros días. El enfoque político está en las causas de la pobreza. ¿No será más productivo enfocarse en la creación de las riquezas?

Dado que todos los países alguna vez fueron tan pobres como los países del Tercer Mundo, lo que debe explicarse no es la pobreza sino la creación de riqueza, y las cosas que aumentan o disminuyen la capacidad de crear riqueza.¹

El elemento dejado fuera de la discusión es que la mayoría de este 50% sobrevive por la economía informal. ¿Por qué tantos ciudadanos eligen depender de la economía informal, no oficial? La definición popular actual y repetido por el subsecretario culpa a las 4 décadas de política económica neoliberal. Típico de la política, es una definición vaga que difícilmente ha llevado a una mejora real. Thomas Sowell ofrece una definición más empírica y racional del problema en su libro, Facts and Falacies.

“En muchos países del Tercer Mundo, gran parte de la actividad económica, si no la mayoría, se lleva a cabo “fuera de los libros de contabilidad oficial” debido a que los trámites burocráticos y las leyes y regulaciones de micro-gestión hacen que sea demasiado costoso hacer negocios legalmente.”²

Nunca se considera que las personas elijan no participar en la economía formal porque no pueden hacerlo y sobrevivir. ¿Por qué?

Los impuestos:

El impuesto regresivo del IVA de 16% en cada nivel de producción aumenta los precios de los bienes y servicios a niveles que aprietan el presupuesto familiar y empresarial. En la práctica para muchos no es un gasto fiscal deducible. Oficialmente, el valor neto de lo que se recauda y lo que se paga es deducible, pero el mantenimiento de la contabilidad para calcular el neto es una tarea costosa y tediosa. Por lo menos, sería más fácil y menos costoso separar la recaudación del pago del IVA. El IVA pagado debe ser parte de los costos; lo recaudado se mantiene separado pasándolo directo al gobierno.

El impuesto sobre la renta para una empresa es 35%. Sumando el IVA si no logran deducirlo, el impuesto real sube a 80% o más. En efecto, el gobierno ha hecho de las empresas sus esclavos recaudadores de impuestos sin recompensa. Sólo por la burocracia y los contadores celebran esta imposición pesada.

El Estado administrativo las leyes:

Un amigo abogado observó que cada país tiene su cosa difícil, para algunos es su geografía severa, para otros es el clima extremo. En México tenemos paisajes hermosos y el clima es agradable. Lo que es difícil en México es la ley.

Hay interminables regulaciones y licencias gubernamentales impuestas por los burócratas implacables y bien pagados. Las múltiples y complicadas reglas acerca de la nómina y los altos impuestos de la nómina incentivan el empleo fuera del sistema. También, atora el desarrollo de nuevos empleos por ser demasiado costoso. Además de los costos añadidos por el gobierno, desincentiva el ahorro del capital necesario para arrancar y sostener un negocio. Las empresas pequeñas proveen la mayoría del empleo productivo de una nación así que estos obstáculos contribuyen al problema de la economía informal y el fenómeno de tanta gente viviendo día por día.

Los impuestos considerados a niveles tiránicos en la Biblia³ y las interminables regulaciones burocráticas nunca son considerados porque son vacas sagradas moralmente justificadas como hechos para beneficiar al pueblo. Como dijo Jesús: “Los reyes de los gentiles lo dominan, y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados ‘benefactores.’” Lucas 22:25

La ética.

Además de la ley y los impuestos, la falta de ética del pueblo mismo contribuye al problema de la pobreza. El gobierno actual quiere convencernos de que el pueblo es honesto, honrado y santo, es la élite corrupta y los funcionarios corruptos en el gobierno quienes son el problema. La falta de confianza entre los actores en la economía genera costos muy altos a la producción de bienes y servicios. Citando a Sowell:

Los niveles de honestidad, cooperación y virtud cívica entre las personas no son solo de consecuencias sociales sino también económicas.⁴

Cumplimos con nuestras promesas contractuales con las grandes agencias respaldadas por el gobierno, como la Comisión Federal de Electricidad, Telmex y los bancos, porque pueden coaccionarnos a cumplir. Por el contrario, cumplimos los contratos de persona-a-persona hasta que ya no sea conveniente hacerlo. Las promesas de estar en un lugar a tal hora y momento para realizar un servicio contratado no son creíbles porque rara vez se cumplen.

Lamentablemente, los cristianos evangélicos son especialmente conocidos por este incumplimiento de sus promesas con la familia de Dios. Nunca es culpa del que no cumple. El hermano que ha sufrido una violación de contrato es el culpable. “No es amoroso como debe ser el cristiano,” se dicen. Tal es el cristianismo evangélico antinomiano y pietista practicado por la mayoría de los creyentes evangélicos. Sobre esto, dijo Pablo, Gálatas 6:10, “Entonces, cuando tengamos una oportunidad, hagamos el bien a todas las personas, y especialmente a aquellos que pertenecen a la familia de la fe.” La CFE puede apagar sus luces, pero no son la familia de Dios. Hay que retomar la Ley de Dios como la norma de la ética cristiana.

Hacia una solución

¿Cómo enfrentamos los problemas económicos? El pensamiento económico racional es fácilmente cortocircuitado por los llamamientos a la envidia y el cambio de culpa. Tales apelaciones políticas pueden obtener votos, pero nunca mejoran la economía de las personas a las que prometen ayudar.

La economía y la política enfrentan el mismo problema fundamental: lo que todos quieren suma más de lo que hay. Las economías de mercado abordan este problema confrontando a las personas con los costos de producir lo que quieren y dejando que esas personas realicen sus propias compensaciones cuando se les presentan precios que transmiten esos costos. Eso lleva al auto racionamiento, a la luz de las propias circunstancias y preferencias de cada individuo.

La primera lección de economía es la escasez: nunca hay suficiente para satisfacer a todos los que lo desean. La primera lección de política es ignorar la primera lección de economía.

La política aborda el mismo problema haciendo promesas que no pueden cumplirse, o que pueden cumplirse solo creando otros problemas que no pueden reconocerse cuando se hacen las promesas.⁵

Un primer paso para tomar sería invitar el Estado a quitar sus manos de la economía y dejar de pretender que la riqueza viene del gobierno. El estado arruina todo lo que toca fuera de su responsabilidad para la justicia y la seguridad. Además de arbitrar los pleitos de contrato entre sus ciudadanos y de asegurar pesos justos, el gobierno no debe involucrarse en el libre intercambio económico entre sus ciudadanos. Se deben bajar los impuestos y dejar de prometer lo que no puede proveer así reduciendo el presupuesto del gobierno y la deuda nacional. Señores y Señoras funcionarios del gobierno, dejen de pretender que merecen crédito por el buen manejo de la economía. Somos una nación, no una corporación.

Fácil es culpar al gobierno para todo, pero no puede hacer lo que hace sin el permiso del pueblo. Tenemos que dejar de demandar del gobierno lo que sólo Dios puede proveer. Dejemos de codiciar lo que tiene el prójimo y votar para que el gobierno saquee al prójimo para dárnoslo a nosotros. George Orwell observó acerca de las democracias, “Un pueblo que elige políticos corruptos, impostores, ladrones y traidores no son víctimas sino cómplices.”

Echarla culpa a otros por nuestros problemas reemplaza la onerosa tarea de autoexamen y cambio con un sentido de derecho moralmente edificante. Tal es la naturaleza de cada definición política de lo que nos preocupa y es por eso por lo que la política nunca conduce a soluciones a los problemas económicos. Sólo empeoran nuestros problemas.

El cambio que anhelamos empieza con nosotros, en nuestros corazones, no en la política. Cuando el pueblo cambie, el gobierno cambiará. El pueblo puede cambiar a una nación más próspera y segura dentro de dos a tres generaciones cuando los cristianos reconocen que tenemos que trabajar para los derechos de la corona de Cristo empezando en nuestras propias vidas, familias, iglesias, carreas, trabajos y negocios.

 

¹Thomas Sowell, Economic Facts and Fallacies (2008), locación 3431 versión Kindle
²Ibid. locación 3491 versión Kindle
³1 Samuel 8
⁴Sowell, Economic Facts and Fallacies, locación 3487
⁵ Thomas Sowell, Página de web Citas de Thomas Sowell

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¿Cuánto tiempo te detendrás entre dos opiniones?

¿Cuánto tiempo te detendrás entre dos opiniones?

Roger Oliver

Por Roger Oliver, traducido por Acela Enríquez.

Estamos corriendo como un pollo con la cabeza cortada en busca de un escape de las consecuencias de nuestro pecado. ¿Alguna vez has notado que buena parte de la ciencia moderna se dedica a deshacer las consecuencias del pecado, a hacer que el pecado sea seguro?

Nuestros líderes humanos dicen: «Si solo haces lo que te decimos, todo estará bien. Ignora a Dios, escúchanos».

Dios dice: «Si me escuchas y obedeces mis órdenes, superarás esto. Tu vida está en mis manos. No puedes servir a dos maestros, amarás a uno y odiarás al otro. No hay neutralidad. ¿Cuánto tiempo se detendrá entre dos opiniones? Elija hoy a quién servirá.

La ley de cuarentena de Dios: separe a los enfermos del resto de la sociedad para que la sociedad pueda seguir funcionando productivamente. Donde se ha practicado, la transmisión de plagas se ha detenido y mejorado. Donde se ha ignorado, reinan el crimen y la perversión, así como la enfermedad.

La ley humanista de cuarentena: Bloquear a todos, una política basada en la ciencia falible. Este es un deseo de magia en nombre de la ciencia. Cualquier solución que no involucre al Estado como salvador soberano es rechazada y vilipendiada de inmediato.

Elías se acercó a toda la gente y dijo: “¿Cuánto tiempo vas a estar paralizado por la indecisión? Si el SEÑOR es el Dios verdadero, entonces síguelo, pero si Baal lo es, ¡síguelo! Pero la gente no dijo una palabra. 1 Reyes 18:2

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Culiacán y el presidente: caos sobre caos.

Culiacán y el presidente: caos sobre caos.

 

Ricardo García

Romanos 13 acerca del magistrado civil o gobierno civil: “porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.” Desde la perspectiva cristiana (la única coherente y verdadera), el gobierno civil es un “servidor” de Dios, y como “servidor” debe hacer su trabajo según las normas de aquel a quien sirve, si el gobierno no cumple con su función de castigar al malo según las sanciones de la Ley de Dios, comete injusticia hacia las víctimas y futuras víctimas, aparte de rebelarse en contra de Dios mismo convirtiéndose en un gobierno tirano.

En el contexto de lo acontecido en Culiacán, el hecho de que el presidente haya dejado en libertad a un criminal a cambio de la “paz” y por “cuidar” la vida de la gente, solo muestra la rebelión del Estado hacia Dios, y esto solo traerá más caos sobre el caos; cuando el gobierno civil no sanciona al malhechor (según la Ley de Dios), actúa bajo su propia ley y la Biblia dice claramente que la Tierra se contamina como consecuencia por traspasar la Ley de Dios (Isaías 24:5). La situación actual no debe entenderse como una guerra entre dos bandos, Gobierno vs. Narcos, sino Hombre vs. Dios. Bajo el lente del Pacto lo que vivimos es un juicio de Dios hacia México, por traspasar Su Ley, y el juicio comienza siempre por la casa (la Iglesia), ya que la “casa” fue la primera en traspasar los mandamientos de Dios poniendo su esperanza en el hombre.

Isaías 5:20-23:

!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

!Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

!Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

Los tres “ayes” de los que habla Isaías hablan de un juicio devastador sobre aquellos que niegan la Ley de Dios y viven según sus propias normas, y la decisión del presidente deja en evidencia la apostasía de una nación, el juicio ya está aquí; y aunque el panorama luzca aterrador, el cristiano no mira las cosas desde su propia perspectiva o lo que dicen los medios, sino desde la perspectiva del pacto y como Dios ha actuado en la historia, ¿cómo ha juzgado Dios a las naciones en el pasado?, ¿qué las ha llevado a estar bajo juicio? y ¿cómo el pueblo del pacto ha actuado durante el juicio?

El juicio es la evidencia de que Cristo está reinando, y ahora es cuando el pueblo del pacto debe actuar como el pueblo del pacto poniendo por obra los mandamientos de Dios en toda área de la vida, dejando de lado su confianza en el hombre mientras el falso dios Estado colapsa y se derrumba.

Muchos se muestran desconcertados al ver que su “salvador” dobló las manos ante la presión de los narcos, algunos tratan de justificarlo, otros lo reprueban; seguramente algunos egipcios habrán pensado lo mismo mientras su Faraón se encontraba en el “estira y afloja” con Moisés mientras que al mismo tiempo las plagas caían sobre la tierra de Egipto, pero quien realmente tenía el control era Dios mismo.

Nuestra esperanza es ésta: Cristo está sobre Su trono juzgando con vara de hierro a las naciones, y siempre que el Señor trae juicio también trae salvación.

Isaías 4:4

“cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.”

 

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¿El feminismo es digno de culpa?

¿El feminismo es digno de culpa?

Ricardo García

R.J Rushdoony acertadamente comentó lo siguiente en relación con el feminismo: “si condenamos al feminismo, entonces debemos condenar a los hombres que lo crearon”.1

El feminismo ha tocado tierras mexicanas desde hace un tiempo ya, pero con los acontecimientos suscitados en la ciudad de México el pasado 16 de agosto donde una marcha “pacífica” en la que feministas se manifestaron terminó en actos vandálicos, con certeza puedo decir que empiezan a brotar los primeros frutos de este movimiento.

Sería absurdo hacer una crítica sin los pies bien plantados dentro de una cosmovisión cristiana, ya que la Escritura nos manda a “juzgar todas las cosas” siempre desde el estándar de la Ley de Dios.

La marcha del pasado 16 de agosto fue un movimiento que llamaron #nomecuidanmeviolan, en este se reclamaba justicia por los abusos sexuales que han sufrido las mujeres a manos de policías principalmente. Aunque algunas de las quejas son legítimas dentro del movimiento como por ejemplo la búsqueda de justicia, por otro lado, también se propone legalizar el aborto, o que la educación afectivo-sexual esté contemplada en el currículo escolar, esto por mencionar algunas.

El movimiento feminista es un movimiento estatista cien por ciento, porque busca por medio del Estado garantizar sus demandas, “el Estado nos ha fallado” dicen. La búsqueda de justicia es una actividad religiosa, porque esto revela nuestra verdadera identidad como criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios. El movimiento al ser estatista por consecuencia es pagano también, porque la justicia de ninguna manera se puede buscar a través de otros medios que no sean la Palabra-Ley de Dios, también pagano por la tendencia de buscar su “salvación” por medio del caos, y esto no lo digo solo por lo ocurrido el 16 de agosto, sino que es un factor común en este tipo de movimientos, algo que hemos visto alrededor del mundo con el movimiento feminista.

Comencé con la cita de Rushdoony porque pienso que es importante no solamente lamentarnos por las tortillas quemadas en el comal, sino deducir el por qué se nos quemaron las tortillas.

Esto nos lleva tiempo atrás, al tiempo de la Ilustración, donde la “razón” tenía que predominar por sobre todas las cosas, incluidas la fe, ya que para la Ilustración la fe era irracional. La Ilustración desvirtuó a las mujeres al grado de tratarlas como adornos (en el caso de mujeres de clase alta), aquí también se comenzó a masticar la idea de que los hombres son racionales y las mujeres emocionales, pensamiento que sigue vigente en nuestros días, y ¿qué crees? Obviamente el resultado fue que las mujeres al ser emocionales y no racionales como los hombres quedaron relegadas, ya que la “razón” tomaría al mundo.

La “Era de la Razón” trajo como consecuencia el nacimiento de lo que llamamos “la guerra de los sexos”.

Pero esto no siempre fue así. Rushdoony comenta acerca del rol de la mujer en el siglo XVII:

“Si observas a la Inglaterra del siglo XVII, por ejemplo, lo que encuentras es que las mujeres normalmente eran compañeras con sus maridos en los negocios. Eran gerentes altamente competentes. Si sus maridos estaban enfermos, o si sus maridos estaban en el extranjero, o si sus maridos morían, las mujeres se hacían cargo y dirigían el negocio, en el siglo XVII en Inglaterra, las mujeres ocupaban un lugar destacado en el comercio marítimo, como corredores de seguros, como fabricantes, en cada rama de la vida”. 2

El pensamiento pagano derivado de la Ilustración no solo está presente en nuestro tiempo, sino en la Iglesia también, para muestra basta un botón, basta con voltear a las iglesias y observar que la gran mayoría de congregantes (comprometidos y no llevados a fuerza) son mujeres, ¿por qué? Porque como buenos hijos de la Ilustración asumimos que la mujer es más emocional, y las cosas emocionales de la religión se les dan mejor a las mujeres que a los hombres. Entonces no solo nuestra percepción del rol de la mujer está mal, sino nuestra percepción de la religión también.

Otro tema que es importante resaltar es la “feminización del hombre” que inevitablemente lleva a la “masculinización de la mujer”, algo que es evidente dentro del movimiento feminista.

El cristiano debe asumir que su identidad ha sido establecida por Dios, el hombre como criatura no le es permitido autodefinirse, o buscar una identidad fuera de lo que Dios ya dijo. El existencialismo por otra parte propone que “el hombre se define antes de ser”, esto es rebelión absoluta hacia Dios yendo en contra de lo que Él ya dijo. El hombre caído desde siempre ha buscado autodefinirse fuera de la Palabra-Ley de Dios; podríamos usar esto en contra de las feministas porque pelean en contra de Dios al buscar una identidad fuera de lo que Dios ya habló, pero el caso es ir a la raíz, en este caso, el hombre que abandonó su masculinidad.

A masculinidad no me refiero en el sentido del “macho”, sino a la masculinidad en el sentido de responsabilidad. Por ejemplo el pasaje de la mujer virtuosa de Proverbios 31 normalmente lo tomamos como un pretexto para establecer un estándar alto sobre las mujeres, pero pasamos por alto dos aspectos bien importantes, el primero es que dejamos de lado que las actividades de la mujer virtuosa son un reflejo del carácter de su esposo, quien al ser un juez (porque se sienta a las puertas de la ciudad) asumimos su conocimiento y aplicación de la Ley de Dios en todo aspecto de su vida, y esto es replicado por su esposa. Segundo, si bien el pasaje nos deja claro que el rol de la mujer no es un rol pasivo ni tampoco inferior al del hombre, dejamos de lado lo más importante, la mujer virtuosa es nada más y nada menos que la Iglesia, la esposa de Cristo, entonces si somos cuidadosos de leer, la Iglesia tiene que reflejar el carácter se su esposo, Cristo.

El rol de la mujer como Dios lo definió es el de compañera y ayuda en el llamado de su esposo y el de ella de sojuzgar y ejercer dominio sobre la Tierra. Ambos, hombre y mujer tienen un llamado en común en el que trabajan juntos y no separados.

Si la Iglesia, principalmente las familias, y específicamente los padres no toman responsabilidad de enseñar la Ley de Dios a su familia, estarán firmando la sentencia de muerte de la sociedad.

El Estado ni ningún movimiento tiene el derecho de instruir a los hijos en lo que es bueno o malo, y mucho menos a querer darles una identidad diferente a la que Dios ya les ha dado.

El vandalismo del 16 de agosto es fruto de un movimiento que a su vez es fruto de la Ilustración, y la Ilustración es fruto del pecado del hombre. La justicia que demandan las feministas, solo se encuentra en la Ley de Dios, su rol dentro de la sociedad como ya mencioné también es dado por Dios.

El feminismo más que buscar el bien de la mujer encamina a la sociedad hacía su propia destrucción y por ende a hacerle daño a quien dice defender. El feminismo como cualquier movimiento que pretenda establecer un orden diferente al orden divino atenta contra sí mismo, y ya que la historia pertenece a Cristo y a Su pueblo, colapsará eventualmente.

Las violaciones hacia las mujeres por policías, el menosprecio de la mujer, el feminismo, no son en si avisos de la catástrofe que se avecina, sino es el juicio de Dios sobre un pueblo rebelde que busca su bien fuera de su Creador y Legislador.

Líderes inmaduros oprimen a mi pueblo, y las mujeres lo gobiernan. Oh pueblo mío, tus líderes te engañan; te llevan por el camino equivocado. El Señor ocupa su lugar en el tribunal, y presenta su caso contra su pueblo. Isaías 3:12-13

Como todo juicio a través de la historia, comienza por casa, Dios remueve todo gobierno saludable y lo reemplaza con gobiernos tiránicos. Todo orden es reemplazado y toda estructura saludable (gobierno, familia, jueces) es retirada y reemplazada.

El caos no comenzó con la corrupción del Estado como muchos asumen, sino con los encargados de instruir y vivir consistentemente, o sea varonilmente de acuerdo con la Ley de Dios… los padres.

La postura del cristiano es la de rechazar todo movimiento que pelee en contra del Reino de Dios, y segundo es establecer fundamentos sólidos dados por la Ley de Dios desde abajo, desde casa; el cristiano debe reconocer los tiempos y aprender del pasado para no cometer los mismos errores, recuerda que no se puede golpear algo con nada.

1, 2  R.J Rushdoony https://pocketcollege.com/wiki/index.php?title=Marriage_and_Woman_-_RR130AD56

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Corrupción

Corrupción

Stephen C. Perks.

¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel. (Isaías 1:21-26)

En este pasaje de la Escritura, Isaías describe el estado de corrupción e inmoralidad en el cual la gente de Jerusalén había caído, y él contrasta este deplorable estado caído con la gloria de Jerusalén de tiempo atrás. Jerusalén era la ciudad de David, y de Salomón, el más famoso de todos los jueces. La administración de justicia de Salomón, su juicio, habían sido legendarios en su vida. La reina de Sabá visitó a Salomón en Jerusalén porque ella había oído de su reputación, y ella se maravilló con la sabiduría de Salomón por los juicios rectos que él había hecho (1 Reyes 10:1-13). El caso del niño en disputa es el juicio más famoso de Salomón (1 Reyes 3:16-28). Pero la sabiduría de Salomón era un regalo por parte de Dios. Salomón oró: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” (1 reyes 3:9) Y Dios respondió a Salomón:

Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.” (1 Reyes 3:11-14)

Por lo tanto, la habilidad para juzgar sabiamente fue un regalo de Dios a Salomón porque como rey de Israel no buscó su propia gloria o riqueza, sino más bien sabiduría por parte de Dios para gobernar, es decir, para juzgar a la gente, sabiamente. Y esta es la forma que siempre debe ser con los gobernantes. Autoridad, monarquía, presidencia, etc., no es un negocio para el beneficio de uno con el propósito de acumular riqueza o ganar poder. Más bien es un servicio, un ministerio. El gobernante está para servir a Dios administrando justicia de acuerdo con la sabiduría bíblica, de acuerdo con la ley de Dios. El gobernante es un siervo de Dios en esto. (Romanos 13:4). En la ley de Dios, el gobernante tiene específicamente prohibido usar su oficio con el fin de acumular riqueza y poder para sí mismo, en cambio se le manda buscar sabiduría en la ley de Dios para juzgar apropiadamente a la gente (Deuteronomio 17:16-20).

Además, la Biblia tiene mucho que decir no solo acerca del oficio de gobernante, es decir, el propósito o función del gobernante (en el caso del gobernante político, o magistrado, esta es la administración pública de justicia o juicio), sino también acerca del carácter del gobierno, la naturaleza o el tipo de gobierno que Dios espera de aquellos que ejercen autoridad sobre otros. Esto es lo que Jesús nos enseñó acerca de aquellos que gobiernan:

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;” (Mateo 20:25-27).

Aquí Jesús no estaba hablando solamente acerca de los líderes de la Iglesia. Él está hablando acerca de todo gobierno y autoridad, acerca de la mera naturaleza del gobierno cristiano en cualquier esfera que el gobierno sea ejercido.

La doctrina cristiana del gobierno es la antítesis de la doctrina y práctica del gobierno que es abrazada y adherida en el mundo. El gobernante debe ser un sirviente y un esclavo para aquellos sobre quien tiene autoridad. Él debe ver su ministerio como un encargo sagrado, y él mismo como responsable delante de Dios.

Salomón cuando ascendió al trono y empezó su ministerio como rey de Israel, epitomizó esta doctrina cristiana o bíblica del gobierno. Como resultado, se convirtió en el juez más famoso de su tiempo, de hecho, el juez más famoso de todos los tiempos, así como la Escritura predijo que lo haría (1 Reyes 3:12).

Pero solo mira lo que pasó. La ciudad de Jerusalén, ella que estaba llena de justicia, “en ella habitó la equidad”, había caído a un estado de corrupción total. Y esta caída empezó en el mismo tiempo de Salomón; de hecho, Salomón mismo causó que la gente cayera por su propio ejemplo. El levantó ídolos y santuarios a dioses falsos para sus esposas extranjeras y adoró a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas (1 Reyes 11:1-14). En su vejez, dio la espalda a los principios que le guiaron en su juventud. Y al alejarse de Dios y al desobedecer Su Ley de esta manera, guio a la nación a la ruina. En los doscientos años más o menos del tiempo de Salomón al tiempo de Isaías, la nación de Israel continuamente fue declinando, hasta que la nación quedó hundida en un ciclo de corrupción moral y religiosa que puso todo de cabeza. Los gobernantes y los líderes religiosos también le dieron la espalda a Dios, corrompieron su adoración y abandonaron Su Ley, y la gente les siguió en su injusticia. Este es el estado de las cosas que Isaías describe.

Esta situación era un problema social. No era solo que algunos líderes de la nación o una minoría eran injustos en su trato con otros. No, lo que Isaías describe es la apostasía de toda la nación. Era un problema de toda la sociedad, era apostasía cultural. Mira como Isaías describe la situación:

“Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.”  (Is 1.22–23).

Aquí vemos descrito el estado entero de corrupción de la sociedad. Primero se describe la corrupción económica; segundo, la corrupción política; tercero, la injusticia y las acciones y actitudes corruptas de la gente, generalmente en su búsqueda de sobornos y su negligencia hacía los pobres, los débiles y miembros necesitados de la sociedad. Isaías comprara a Israel con una ramera, una prostituta, y nos dice que el asesinato había reemplazado a la justicia como el “ethos” de la comunidad. ¡Que caída tan terrible! La ciudad fiel se había vuelto completamente corrupta. Veamos más de cerca en qué consistía esta corrupción.

  1. Primero, hubo corrupción económica: “Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.” (v.22). A lo que Isaías se refiere es primeramente al desabastecimiento de dinero. La práctica de alterar la plata era un proceso en el cual la plata se mezclaba con metales base, por ejemplo, el latón, y la aleación resultante era pasada por plata en el mercado. Aquellos que recibían esta plata alterada en el intercambio de bienes y servicios no eran conscientes de que recibían en parte plata. Alguien podrá acceder a entregar cierto envío de vino por un ciclo de plata, por ejemplo, en lugar de recibir plata pura recibiría plata degradada, una aleación de parte plata con latón. En este caso el recibiría solamente parte del pago, pero no está consciente, por lo menos al principio, de que ha sido engañado por su cliente. Así que, al degradar su plata en esta manera, aquellos que practicaban este tipo de corrupción económica, podrían obtener bienes y servicios por medio del engaño, pagando menos del precio requerido sin que fueran conscientes aquellos con quienes negociaban que estaban siendo engañados.

Pero por supuesto que este tipo de corrupción solo puede seguir hasta que la gente empiece a darse cuenta de lo que está sucediendo. Y cuando se dan cuenta de lo que está sucediendo, ellos empiezan a dar pasos para ahora engañar a aquellos que los quieren engañar con dinero degradado. ¿Qué sucederá cuando el mercader de vino eventualmente se dé cuenta que aquel con quien está negociando lo está engañando? ¿qué hará? Bueno Isaías nos lo dice aquí. El empezará a diluir su vino con agua. El empezará a engañar también. Entonces la corrupción se esparcirá a través de toda la economía. Nadie podrá confiar en el mercado, y todos tratarán de sacar ventaja de su prójimo.

Ahora, lo que Isaías describe, la degradación de la moneda es muy común, y lo ha sido a través de toda la historia. De hecho, la degradación de la moneda ha sido y continúa siendo una práctica común de los bancos y gobiernos alrededor del mundo. Y las consecuencias son devastadoras para la economía. Es la degradación de la moneda lo que usualmente causa la inflación. Cuando los bancos y los gobiernos se meten en este tipo de cosas, arruinan la economía de la nación y empobrecen a la gente. Pero los banqueros y la gente del gobierno normalmente se benefician a expensas del resto de la sociedad. Esta es una forma de corrupción, y la Biblia la condena en términos no inciertos. Cuando los gobiernos actúan de esta manera, permiten o dan licencia a otros (por ejemplo, los bancos), para actuar de esta manera, no están sirviendo a Dios administrando justicia, el cual es su verdadero llamado bajo Dios; en cambio, ellos se sirven a ellos mismos defraudando a otros. Esto nos lleva, entonces, a la segunda parte de la descripción de la corrupción moral de Jerusalén.

  1. Segundo, Isaías nos dice que los gobernantes de Israel son rebeldes, que se han alejado de Dios y se han rebelado contra Su palabra y se han hecho “compañeros de ladrones”, y cada uno ama “los sobornos” y “van tras las recompensas”. El mismo llamado y deber de los gobernantes, es decir, la administración de justicia, se vuelto en una oportunidad de actuar corruptamente, de pervertir la justicia en cambio de un soborno, de robar a aquellos que buscan justicia. ¿Porqué? Para que los gobernantes puedan vivir lujosamente de sus ganancias mal habidas, bajo la apariencia de ser jueces y que están sirviendo a la gente. La corrupción política se había apoderado de Jerusalén.

Bueno, no mucho ha cambiado desde los días de Isaías. Este tipo de corrupción política continua y es abundante en muchas partes del mundo. El oficio político es prostituido y usado como medio de engrandecimiento personal para aquellos que están en el poder. Aquellos que obtienen poder político usan su posición para mejorar ellos mismos o el grupo al que pertenecen; pero nunca se cansan de decirnos que todo lo que hacen es un acto desinteresado en servicio o en beneficio de otros. Ellos aman el poder de hacer a un lado a los demás, y la riqueza que el poder político a menudo trae consigo. ¿Pero cuántos de estos políticos ven este oficio como un llamado de Dios obedeciendo su ley y administrando justicia según Su Palabra? Muy pocos. La corrupción política es un gran lazo para aquellos que gobiernan, y es, estoy tentado a decir la condición predominante de la política, y lo ha sido a través de toda la historia. Sin embargo, tal corrupción es condenada por Dios en los términos más severos. No se supone que los políticos gobiernen con el fin de beneficiarse a sí mismos. Dios les ordena a arrepentirse de sus pecados, de la misma manera que manda a arrepentirse de sus pecados a todos los hombres en todo lugar (Hechos 17:30), y Él demanda que gobiernen justamente de acuerdo con Su Palabra. Sin embargo, debemos apuntar algo más aquí. A pesar de que esta corrupción política, se ha extendido a tal grado que parece casi que la política inevitablemente está ligada a la corrupción del poder, Isaías no condena el oficio de gobernante, él condena la corrupción del oficio. No es la política per se la falla cuando la corrupción política prevalece. No hay nada impío ni pecaminoso acerca del llamado y el oficio de gobernante. Por lo tanto, la política no es un área a la que los cristianos deban temerle por que parezca muy contaminada por el mundo. Mas bien lo contrario es cierto. La política, como cualquier otra área de la vida, debe ser redimida para Cristo, y esto inevitablemente significa que los cristianos deben involucrarse con los procesos políticos, no para que puedan asegurar riqueza ni poder para ellos mismos participando en la corrupción del oficio político de la manera que el mundo lo hace, sino para que la justicia pueda aplicarse y la ley de Dios prevalezca en la sociedad. Los cristianos deben mostrar al mundo el ejemplo de cómo los políticos deben comportarse. Ellos deben perseguir la justicia y negarse a recibir sobornos. Deben buscar el oficio político no por las recompensas, no para su engrandecimiento personal, sino para servir a Dios y a la gente que se la ha dado para gobernar sobre ellos. Lo que Isaías condena son los corazones malvados y rebeldes de los gobernantes que buscan su propio beneficio del oficio político, no en si el oficio político, que es una institución ordenada por Dios que debe valorarse como esencial para el buen orden de lo social.

  1. Tercero, esta corrupción no es limitada a los gobernantes. Ya hemos visto como esta corrupción ha tenido su raíz en el mercado. Claro está, que “cada uno” de los que Isaías se refiere en primer lugar, son los príncipes; por ejemplo, cada príncipe ama el soborno y persigue las recompensas. Esto no son solo algunas malas manzanas, sino toda la clase gobernante que se ha degenerado a este nivel de corrupción. Pero esto no pasa en aislamiento del resto de la sociedad. Tiene consecuencias para el resto de la sociedad. No solo son los príncipes, la clase gobernante, quienes han caído a este estado de inmoralidad y corrupción. La crítica de Isaías aplica igualmente al resto de la sociedad. Por ejemplo, ¿Quién está sobornando? No son los gobernantes. Por supuesto, ellos se están beneficiando de este soborno y corrupción. Pero ellos no son los únicos. Aquellos que pervierten el curso de la justicia sobornando a los jueces también se benefician. La corrupción se propaga como una enfermedad a través de toda la sociedad. Los políticos rara vez la guardan para sí mismos. Por su propia corrupción del oficio político fomentan un clima o un ethos dentro de la sociedad en general, entonces la corrupción se propaga y permea en toda la sociedad.

Esto tiene efectos bastante serios y dañinos en la sociedad. Por ejemplo, obstaculiza el desarrollo económico racional y esto lleva a la retirada de la inversión. Este punto es especialmente relevante a los países pobres del Tercer Mundo. Aunque la asistencia externa tiene un rol legítimo en ciertas circunstancias, no puede crear una sociedad rica. Solamente puede aliviar la crisis. Cuando se usa fuera de una situación de crisis, en realidad obstaculiza y atrasa el desarrollo de una economía de mercado viable que permitirá convertirse a un país en un país económicamente independiente. La asistencia no hace el trabajo que la inversión si, y es la inversión la que se necesita para el crecimiento económico. La asistencia es irracional desde el punto de vista económico, aunque por supuesto no lo es desde el punto de vista humanitario, siempre que esté correctamente orientada. Pero donde la asistencia no es orientada correctamente fomenta la servidumbre económica y esto es muy perjudicial para la economía y por lo tanto la nación. Esto es particularmente cierto del gobierno a ayuda gubernamental. La asistencia no creará una economía próspera. Sin embargo, cuando el libre mercado le es permitido operar bajo las bases de principios justos y morales, es decir, cuando el Estado cumple con su propia función de hacer cumplir la justicia de acuerdo al estándar cristiano, proveerá la inversión necesaria, donde aquellos con la iniciativa económica necesaria para desarrollar la economía se les permita. Esta es la única manera estable y segura para la prosperidad económica. ¿Pero que pasa cuando la corrupción y el soborno se apoderan de una nación? Aquellos con capital no invertirán. Si ellos han invertido en este tipo de sociedad, su inversión será retirada entre más corrupta se vuelva la sociedad, porque la corrupción dificulta la racionalización de la economía.

Cuando la corrupción se apodera de la sociedad, convierte el desarrollo racional de la economía, imposible. La inversión se agotará, porque los inversionistas no tolerarán tanta corrupción, y no porque tengan altos principios morales, sino simplemente porque la prevalencia de la corrupción en la sociedad es económicamente desastrosa. Si los inversionistas pueden encontrar un mejor retorno para su capital en cualquier otro lado, entonces, ellos retirarán sus inversiones e invertirán en economías que no están en el proceso de ser arruinadas por la corrupción. El crecimiento económico se ve severamente obstaculizado por el predominio de la corrupción en la economía. Y el Estado no puede reemplazar efectivamente a la iniciativa privada en la economía. No es posible para el Estado simplemente tomar el lugar de la iniciativa privada cuando ésta abandona el país a causa del predominio de la corrupción. Las industrias nacionalizadas no pueden crear crecimiento económico, es decir, ellos no guían hacia el crecimiento en la creación de la riqueza. En cambio, ellos hacen que este crecimiento sea más difícil. En la historia nunca a habido un gobierno socialista exitoso. Todos los experimentos económicos socialistas han fallado o están fallando. En última instancia el socialismo no comparte la riqueza en la sociedad; simplemente comparte la pobreza. La igualdad económica es en un sentido el fin último del socialismo; pero no es igualdad de riqueza. El socialismo simplemente asegura que al final todos los hombres sean igualmente pobres, excepto, por supuesto los políticos, quienes ocupan su poder para su engrandecimiento personal a expensas del pueblo.

Y cuando los gobiernos corruptos han ahuyentado todas las inversiones fuera del país, y saqueado a su propia gente, y en el proceso arruinando a la economía, ¿Qué será de los débiles e indefensos en la sociedad? Serán olvidados. Por consiguiente,

  1. Cuarto, donde la corrupción se apodera de la sociedad, donde todos aman el soborno y van en busca de recompensas, la sociedad se deteriora económicamente, y los miembros más débiles de la sociedad son aquellos que más sufren. Aquellos que no tienen el musculo político y poder económico para ayudarse, o aquellos que no son capaces de jugar el juego de corrupción y soborno para proveer para ellos mismos, son empujados hacia el fondo de la pila social. Y esto es lo que Isaías dice “no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda”. Los desamparados, por ejemplo, los huérfanos y viudas son aquellos que sufren más. Esto no es aceptable para Dios. El no permitirá que esta situación continúe indefinidamente. Él nos ordena a cuidar de los débiles y necesitados entre nosotros: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones” (Santiago 1:27). Nuestro cuidado por los débiles y necesitados no solamente significa que debemos ayudarles en su necesidad, en su hora de crisis, sino que la sociedad debe mantener un orden económico justo en el que los débiles y los necesitados no se vean forzados a infortunios ni pobreza a causa de un orden económico basado en corrupción y soborno, en la habilidad de aquellos que son fuertes para explotar injustamente a aquellos que son débiles.

El soborno y la corrupción son grandes enemigos de la prosperidad. La gente piensa que se están volviendo más ricos cuando se enganchan en la corrupción y el cohecho, cuando toman “mordidas”, Pero al final esto es una ilusión. ¿Por qué? Porque la corrupción destruye los valores y la virtud que hacen que el progreso económico sea posible, honesto, de trabajo duro y ahorrativo. Sin estas virtudes, de honestidad, trabajo duro y ahorro, ninguna sociedad puede prosperar, y precisamente estas virtudes son las que la corrupción destruye.

Una sociedad en las garras de este tipo de corrupción está en una situación peligrosa. Si no se trata con la corrupción, la sociedad se derrumbará hacia la anarquía, y la historia enseña claramente que la anarquía es comúnmente seguida por un duro régimen totalitario. Y así fue la mayor parte del tiempo en la antigüedad. De la misma manera en el mundo moderno donde la luz del evangelio de Jesucristo no ha iluminado o se ha extinguido. O bien la anarquía con pobreza extrema prevalece, una situación en la que el progreso económico a menudo se rechaza; o un gobierno totalitario, dictadura y opresión por una élite política poderosa, nuevamente con pobreza para las masas, se vuelve en la orden del día.

Solo el cristianismo puede acabar con estos problemas, creando un panorama diferente, un conjunto diferente de valores que crean el gobierno por la ley, ayudando a nuestro vecino, el ethos predominante de la sociedad, en vez de corrupción y de explotación injusta del débil. La historia carga con esto. Solo donde la cosmovisión cristiana se ha vuelto dominante, estos problemas se han superado en medida suficiente para facilitar el desarrollo del crecimiento económico racional, y en consecuencia una significante mejora social a través de toda la sociedad.

¿Pero qué pasa cuando un país cristiano, o nación clama ser cristiano, o en el pasado ha sido cristiano, y le da la espalda a la Ley de Dios por la corrupción y el soborno? ¿Cómo trata Dios con naciones apóstatas? Isaías nos lo dice aquí:

“Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.” (v.24-26)

En estos versículos Isaías dice a la gente que Dios restaurará sus jueces como al principio, la justicia será restaurada y la ciudad será salvada de su corrupción. En esto Dios muestra Su misericordia. Pero nótese bien los medios por los cuales la salvación se da. Dios ejecuta esto por medio de una “purga” o fundiendo la escoria (v.25). No hay fundición sin fuego. Para que las impurezas de un metal puedan ser removidas, fundidas, el metal tiene que calentarse a una gran temperatura para que la escoria pueda removerse. Y así es como el Señor es que removerá la escoria, la corrupción, de Jerusalén. El Señor se vengará de Sus enemigos, purgando a Jerusalén, de la misma manera que se purga un metal de sus impurezas. El pondrá Su mano en contra de aquellos que volvieron la corrupción y el soborno en una virtud. Él se volverá en contra de aquellos que se han hecho compañeros de ladrones, en contra de los que aman el soborno y van tras las recompensas. Él se volverá en contra de aquellos que engañaron a su prójimo en el mercado, y El pondrá su mano en contra de aquellos gobernantes que abusaron de su posición de poder y autoridad.

Este proceso de purgar el pecado y la corrupción de la gente es un proceso de poner a prueba por medio de fuego, un proceso de remover la escoria de la nación al elevar la temperatura hasta que la plata pura es separada de las impurezas que la han degradado. Cuando una nación llega al estado de apostasía que describe Isaías en este pasaje de la Escritura, la única manera de remover la corrupción y restaurar la justicia es a través de fuego, es decir, a través del juicio del Señor en contra de Sus enemigos. En este proceso de juicio, el malo es quitado, destruido, para que la justicia pueda florecer otra vez. Pero la plata es calentada a la misma temperatura que la escoria. Todo el pedazo de aleación debe ser sujeto al fuego. Solo cuando la pieza completa de metal, plata, y latón mezclados se calientan a la temperatura requerida es que la escoria puede ser fundida. Por lo tanto, la nación completa debe atravesar este proceso de prueba bajo fuego, este proceso de juicio. Eventualmente, Israel fue llevado cautivo a Babilonia, y la gente tuvo que sufrir bajo la mano de aquellos que los habían conquistado. Simplemente, mi punto es este, que este proceso de ser probados por fuego, de juicio en el que las impurezas son removidas de la sociedad, no son vacaciones alegres para nadie en la sociedad. La calamidad nacional, no es nada menos que el medio en el que Dios ejecuta Su propósito al purgar naciones apóstatas del mal y la corrupción que han venido a caracterizar a sus culturas. Tiene que ser de esta manera, si no, ¿cómo sería removido el mal? Purgando, fundiendo la escoria ya sea de la plata o de las naciones, tiene que ser hecho por medio del fuego.

Ahora, no quiero que nadie piense que estoy apuntando mi dedo hacia África solamente. Este mensaje de Isaías es altamente pertinente para el Reino Unido y otras naciones occidentales también. Como dice el proverbio “si te queda el saco, póntelo”. El punto es que donde sea que estemos, y donde sea que vivamos, necesitamos atender al mensaje y aprender la lección antes de que sea muy tarde y nuestra nación sea arrojada al fuego fundidor. Si tú eres una persona corrupta que toma sobornos, si tú engañas a tu prójimo en el mercado, si tu abusas del poder y la autoridad que se te ha dado sobre otros para tu propia ganancia, o si tú eres un político envuelto en corrupción en el más alto nivel, tu única esperanza es arrepentirte, es decir, dar la espalda a tu pecado e ir a Cristo en fe, buscando perdón de tus pecados a través de Su muerte sacrificial en la cruz. Cristo es la única esperanza para ti y para tu sociedad. Y volverse a Él es volverse en contra de la corrupción, de perseguir las recompensas; significa no aceptar más sobornos, o estar pidiendo “mordidas”, y significa ayudar a aquellos débiles y oprimidos, ayudar a tu prójimo. Debemos poner en primer lugar la justicia y la misericordia. Dios requiere esto de todos, políticos incluidos, ya que es el deber del oficio político asegurar que la justicia prevalezca en la sociedad. La petición de la viuda y del huérfano debe llegar a nosotros, y no debemos poner nuestra ganancia personal antes que la justicia hacia otros. Debemos buscar vivir vidas rectas, es decir, vidas dedicadas a la justicia y a la misericordia. Este no es un mensaje privado al devoto solamente. Es el mensaje de Dios a toda la nación. El evangelio es una verdad publica dirigida a todos los hombres y a todas las naciones como naciones.

Si hacemos esto, si nos arrepentimos, Dios restaurará nuestros jueces, y nuestros consejeros, y nuestras ciudades serán llamadas, ciudades de justicia, ciudades fieles. Arrepiéntete mientras hay tiempo. Si, el Reino de Dios será establecido, nada en la historia es más certero que este hecho. El Señor de los ejércitos cumplirá esto. El Reino de Dios será establecido incluso en Inglaterra y en Zambia, pero a menos que nuestras naciones se arrepientan de sus pecados, el proceso en el que Dios establecerá Su Reino será a través de fuegos de fundición de su ira en contra de toda impiedad e injusticia de todos los hombres y naciones, que se rehúsan a someterse a Jesucristo en humilde fe y en obediencia a Su Palabra.

 

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