La Resurrección

La Resurrección

R. J. Rushdoony

R.J. Rushdoony, Una Palabra a Tiempo, Tomo II

La fe bíblica acerca de Jesús involucra y requiere creer que Él fue resucitado de la muerte en el mismo cuerpo en que sufrió la crucifixión. Jesucristo, por medio de su resurrección, destruyó el poder del pecado y la muerte. Además, mostró su victoria sobre los reinos del espíritu y la materia conquistando al enemigo en todos los reinos.

Si Jesucristo hubiera resucitado sólo de la muerte como un espíritu, se limitaría su victoria y su poder salvador al mundo del espíritu. Significaría que sería impotente para contestar las oraciones acerca de las cosas materiales porque su poder se extendería sólo a las cosas espirituales. Su pueblo sería impotente contra los poderes de este mundo y sin ley y sin recurso en este mundo.

Pero, porque Jesucristo resucitó de la muerte Él es Señor sobre todos los señores, Rey sobre todos los reyes, el legislador y supremo gobernador sobre todas las cosas, tanto material como espiritual. La oración es efectiva porque Él es efectivo. Así que podemos decir con el salmista, “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar” (Salmo 46:1-2)

Por esta razón, desde los primeros días de la iglesia hasta hoy, el Día de la Resurrección ha sido un tiempo de gozo porque establece la certeza de nuestra victoria en y a través de Cristo Jesús. San Pablo, en términos del hecho de la resurrección pudo declarar gozosamente, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55)

El mundo de hoy, al pasar de la fe en Dios a la fe en el hombre, ha pasado del gozo y la confianza al temor y las tinieblas. Nuestra prosperidad material no ha aumentado nuestro gozo porque aparte de la victoria cristiana la alegría de la vida drena de un hombre. Como San Juan hizo claro, “Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.” (1 Juan 5:4)

Nosotros, entonces, como somos el pueblo de la resurrección, tenemos que vivir en el gozo y la confianza de la victoria. Esto es nuestro destino, la victoria. La vida es raras veces fácil, pero con Cristo nuestro Rey siempre es buena. Generalmente estamos en la batalla porque los enemigos son muchos y las fuerzas del mal reales, pero nuestra victoria ha sido asegurada y manifestada por la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, podemos cantar con la iglesia antigua: “Adán es llamado de nuevo, la maldición está anulada; Eva está librada, la muerte está matada y somos hechos vivos. Por tanto, en himnos levantamos nuestras voces: Bendecido eres o Cristo nuestro Dios.”

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¿Son la Psicología y la Psiquiatría Científicas?

¿Son la Psicología y la Psiquiatría Científicas?

R. J. Rushdoony

¿Merecen la psicología y la psiquiatría la clasificación de ciencia? ¿Es la psicoterapia válida o un método genuino de sanación y entendimiento? 

Obviamente, algunas personas tienen mucha fe en los psicólogos y consejeros capacitados en la psicoterapia. Algunos médicos recomiendan la psicoterapia para sus pacientes con problemas emocionales. La administración de los veteranos de los EEUU y otras agencias civiles dependen de ello. Los exámenes psicológicos de los delincuentes ordenados por los tribunales son parte importante de los procesos de juicio. Muchos seminarios e iglesias capacitan a sus pastores en los métodos de la psicoterapia. En las escuelas públicas, la psicología ha reemplazado a los pastores en la consejería de los estudiantes. 

Sin embargo, cada vez más las personas dentro de la psicología y la psiquiatría están retando las premisas de sus disciplinas. Un personaje clave ha sido el psiquiatra, el Dr. Thomas Szasa, M.D., quien ha atacado la mera idea del padecimiento mental. Más recientemente, los psicólogos, Dr. Martin Bobgan y Deidre Bobgan, han añadido su peso de su apoyo a este desafío. El problema, como ellos y otros señalan, no es la enfermedad mental sino el pecado. 

El estudio nombrado por Hans J. Eysenck mostró que la psicoterapia no es efectiva en el tratamiento de los trastornos mentales. De hecho, es más probable que las personas mejoren si evitan todo tipo de psicoterapia. La evidencia indica que la psicoterapia puede ser dañina. Los Bobgan concluyen que la psicoterapia no es una ciencia. Ja Ziskin, un psicólogo de la Universidad del Estado de California, platicando de los exámenes de los criminales ha dicho que un diagnóstico que intenta determinar el estado mental de un criminal al momento del crimen será más probable equivocado que correcto. 

Los Bobgan, en su libro, El Camino Psicológico/El Camino Espiritual, nos recuerdan que el método bíblico para tratar los problemas mentales y morales es y siempre ha sido el más eficaz. Es el único método duradero para hacer frente a los problemas del hombre. Salvo cuando los padecimientos físicos provocan problemas que requieren alivio médico, la causa de los problemas del hombre es un problema religioso. Buscar el alivio de un problema moral por medio de un método no-moral es agravar el problema. 

Pero la psicoterapia es fuerte porque es el humanismo en acción y nuestra compulsión humanista quiere tratar nuestros problemas mediante el humanismo. Así que la psicoterapia es un plan de salvación ajeno y un enemigo del cristianismo.   

R.J. Rushdoony, “Are Psychology and Psychiatry Scientific?” en Our Threatened Freedom, A Christian View of the Menace of American Statism, Vallecito, CA, Ross House Books2014, ensayos presentados en la radio entre 1980-1983. 

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El perdón ¿a quién?

El perdón ¿a quién?

Ricardo G. Ojeda

Durante la última semana se han desatado una serie de comentarios acerca de la petición del presidente López Obrador en la que pide al Rey de España se disculpe por la matanza a cargo de los españoles durante la Conquista de México. Los comentarios iban de lo risible a lo irreal, y me llamó mucho la atención que muchos defendían la postura del presidente porque decían “por fin un mandatario ha tenido el valor de exigir algo así”, como si estuviéramos en el barrio y por fin sale el valiente que le da la cara al que molesta a todos, una especie de orgullo tal vez, “al fin alguien de nuestro lado”. No debemos olvidar que México como Latinoamérica sufren de baja autoestima, y esta baja autoestima es según muchos gracias a que los conquistadores saquearon la riqueza de nuestras tierras, acabaron con culturas riquísimas, etc.  Y que desde entonces nunca hemos podido ponernos de pie. Este tipo de pensamiento en el que el hombre se victimiza a sí mismo diciendo que su entorno o agentes externos son los culpables de su miseria es característico de aquellos que rechazan la responsabilidad y por ende son desobedientes a Dios, nunca saldrán de este estado de víctimas, no porque no quieran, sino porque les gusta sentirse así.

Volviendo al tema del “perdón”, pienso que esta totalmente fuera de lugar, ya que, si nuestro pensamiento es centrado en el Pacto, no hablamos de perdón sino de confesión, arrepentimiento y restitución, ¿pero a quién? Es la pregunta, definitivamente esto no es entre naciones o pueblos. Si nuestra perspectiva de la historia es según el pacto, lo sucedido durante la Conquista se trató de un juicio por parte de Dios hacia un pueblo que hizo cosas detestables delante de Él, de la misma manera que Dios juzgó a muchas naciones rebeldes, incluyendo a Israel a manos de los romanos; recordemos que la cultura tan folclórica que vinieron a destruir los conquistadores fue una de las más sanguinarias si no la más sanguinaria que ha existido.

La Ley de Dios deja claro que solo la víctima es la que puede demandar justicia u otorgar el perdón, pero nunca un tercero, Dios es la víctima principal en cualquier ofensa y el hombre en segundo lugar. Aunque Dios ha juzgado naciones por ofenderle quebrantando Su ley, cada individuo es responsable directamente delante de Dios por sus acciones, quiéralo o no.

Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos.  Salmo 51:3-4

Entonces la petición del presidente queda fuera de lugar completamente, principalmente porque el es un tercero que no tiene autoridad legítima de demandar nada en este caso. Aunque parece irrelevante este tipo de acciones, no debemos olvidar la premisa básica en este tipo de casos, Dios es la principal víctima de cualquier ofensa en contra de nuestro prójimo. Mas que estar enfrascados en que quién pide perdón a quién, deberíamos evaluar si es que estamos siendo fieles a Dios, si no, reconocer y confesar nuestros pecados delante de Él, aprender de la historia y no cometer los mismos errores.

La confesión de Esdras por los pecados de Israel nos da un claro ejemplo de a quién ofendemos verdaderamente cuando nos apartamos de la Ley de Dios.

El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí. Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.  Nehemías 9:1-3

Si los españoles tienen de que disculparse, o más bien arrepentirse, es de sus pecados delante del Dios trino, por haberse apartado de Su Ley, no hacia México; de la misma manera los mexicanos debemos confesarnos delante de Dios por nuestra rebelión, no debemos perder el enfoque de ante quién rendimos cuentas. ¿O acaso ambos gobiernos no deberían pedir perdón ante Dios por esclavizar a su pueblo o por usurpar el rol de la familia, o por querer jugar a ser Dios?

He aquí el rol tan importante de la familia cristiana, dentro de la familia es donde se aplica la fe que permea toda la vida, es donde se moldea una cosmovisión basada en el pacto, la familia es el motor del orden social divino, si oramos “que se haga Tu voluntad en la tierra como en el cielo” es porque estamos dispuestos a empezar por la familia. Los hijos deben entender a quién verdaderamente ofenden cuando desobedecen la Ley de Dios y ante quién se arrodillan al confesar y pedir perdón por sus pecados.

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El Huachicol y el Desabastecimiento – el Corazón del Asunto

El Huachicol y el Desabastecimiento – el Corazón del Asunto

Roger Oliver

Aquí en México, el problema de la distribución del combustible está en las noticias. El huachicol es el modismo utilizado para referirse al mercado negro del combustible. Los que roban y venden el combustible de Pemex se llaman huachicoleros. Es gente maligna. Roban y matan a sus enemigos. Son los mismos carteles que manejan las drogas.

El nuevo gobierno ha tomado pasos para controlar al huachicol. Ha cerrado partes de la red de gasoductos. Además, ha desplegado las fuerzas armadas en las áreas donde los huachicoleros operan perforando la red de gasoductos. Previsiblemente, la cerrada de partes de la red ha causado desabastecimiento de combustible en ciertas áreas. El pueblo está chillando en las redes sociales, algunos a favor de aguantar, otros cuestionando la sabiduría de las acciones del gobierno. Dado una economía controlada por el gobierno, ¿qué se puede esperar?

Hay muchas publicaciones sobre las causas y los detalles de este problema. Me interesa ahondar más allá de los detalles del momento buscando el fundamento del problema. ¿Cuáles son las causas de los mercados negros y el desabastecimiento? Hay una respuesta, algo que los gobiernos han hecho sin éxito por 4000 años: el control de los precios para contrarrestar la inflación. Considera lo siguiente de una obra muy interesante por Robert L. Schuettinger, Eamonn F. Butler, 4000 Años de Controles de Precios y Salarios,

“Los intentos para implementar una política de control de precios y salarios, se registran en casi toda la historia. El control de precios y salarios se registró desde los tiempos de Hammurabi y el Antiguo Egipto, hace 4.000 años hasta hoy.”1

¿Cómo ha funcionado durante estos 4 milenios?

“¿Cuáles son, pues, los logros de la reiterada aplicación de esta política en los efectos de obtener la inflación y superar la escasez de bienes? La recopilación histórica muestra una secuencia uniforme de fracasos reiterados. En realidad, no existe un solo caso en la historia en el que el control de precios haya detenido la inflación o superado el problema de la escasez de productos. En lugar de reducir la inflación esta política ha generado otra clase de complicaciones a los males existentes, como el surgimiento de mercados negros y el desabastecimiento que reflejan la mala utilización y distribución de los recursos.”2

¡Ni un solo caso en la historia en que el control de precios haya controlado la inflación! ¿Cuál, pues, es la causa de la inflación? El control central de la moneda.

El Estado moderno busca el poder total principalmente por medio del control de dos áreas claves de la vida: la educación y la economía. El punto de partida del control de la economía es el control de la moneda. Estos controles resultan en escasez, precios más altos, la inflación, un estándar de vida más bajo, la pérdida de la libertad y la seguridad económica, impuestos altos y mucho más.

¿Qué dice Dios acerca del dinero?

Levítico 19:35–33, No cometan injusticias falseando las medidas de longitud, de peso y de capacidad. Usen balanzas, pesas y medidas justas. Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de Egipto.

Deuteronomio 25:13–16, “No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica, ni tendrás en tu casa efa grande y efa pequeño. Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.”

Proverbios 11:1, El peso falso es abominación a Jehová mas la pesa cabal le agrada.” Nota: peso falso [Hebreo] = balance de decepción. Se refiere a la deshonestidad pesando la plata (moneda) en el mercado.

Proverbios 16:11, “Peso y balanzas justas son de Jehová; Obra suya son todas las pesas de la bolsa.”

Ezequiel 45:10, “Balanzas justas, efa justo, y bato justo tendréis.”

Oseas 12:7, “Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión…”

Amós 8:4–6, “Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?”

En resumen, dice Jehová, el dinero va en función del peso justo y honesto del oro y plata. El El estado quiere ser Dios y producir la prosperidad de la nada por decreto por medio de certificar el dinero. La certificación por el estado no es una garantía del valor del dinero sino significa el control del dinero por la coacción del poder ejecutivo del estado. No se permite al pueblo decidir cual materia prima o mercancía de valor prefieren para sus intercambios económicos, es decir cuál será el dinero.

La ley de Gresham dice que el dinero malo corre el dinero bueno. Es cierto solo cuando es el dinero malo que tiene la certificación de ser la única moneda de curso legal respaldado por la coacción del estado.3 Un pueblo libre de escoger entre el dinero de papel o dígitos del estado o un dinero medido por el peso real del oro y plata siempre optaría por la moneda de valor real. Por eso, el gobierno declara fuera de ley usar cualquier dinero menos lo que el gobierno certifica. Por tan bonitos que parezcan, los billetes y monedas “oficiales” del dinero certificado no tienen un valor real.

Según las teorías modernas de la economía, la inflación es una fuerza natural como las olas son un movimiento natural del mar. Se dice que nadie la puede controlar, sólo se puede predecir o mitigar sus efectos. ¿Es cierto? ¿Cuáles son las presuposiciones detrás de esta interpretación de la inflación? Parece que el materialismo, que todo está gobernado por fuerzas materiales.

La causa principal de la inflación es el dinero por decreto del gobierno y los bancos centrales. Es un problema ético/judicial, no natural. Hasta que reconozcamos que el problema somos nosotros y nuestra rebelión contra Dios y su Ley, vamos a sufrir el juico de la inflación, la inseguridad y el desabastecimiento.

1 Robert L. Schuettinger, Eamonn F. Butler, 4000 Años de Controles de Precios y Salarios p. 13
2 Ibid. p. 1
3 RJ Rushdoony, Larceny in the Heart,

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¿Hay una Guerra Contra la Familia?

¿Hay una Guerra Contra la Familia?

R. J. Rushdoony

RJ Rushdoony, Nuestra Libertad Amenazada

Todos nosotros asumimos que sabemos que es una familia y que no hay argumento acerca de su definición. Considerando que crecemos y vivimos en familia, pocas cosas son más familiares.

Sin embargo, la familia ha sido el blanco de una redefinición seria por las agencias del gobierno federal, uno de los cambios más radicales y revolucionarios en la historia de la familia. De acuerdo con estas personas, hay dos tipos de familias. La “nueva” familia es la familia voluntaria mientras que la forma más vieja y tradicional es la familia “coactiva”.

Es importante entender que significan estos términos. La familia “voluntaria” es cualquier asociación en una residencia común de dos o más homosexuales o lesbianas. También puede significar una comuna sexual, una pareja viviendo juntos o un grupo de jóvenes fugitivos. Se considera que tal familia tiene prestigio moral porque es una asociación libre o voluntaria, no obligatoria o necesaria. Se nos dice que a la familia “voluntaria” se le debe otorgar estatus legal y protección.

El otro tipo de familia se nos dice, es el patrón tradicional (o la familia bíblica). Se la llama coactiva y así, por implicación, bajada de categoría. Los miembros de la familia tradicional supuestamente no son libres, o son menos libres, de los de la familia “voluntaria” y, por lo tanto, no tan avanzada socialmente. Algunos han abogado por un “derecho” para los niños, la “libertad” de mudarse y elegir su propio hogar.

Ahora, la llamada familia voluntaria es en realidad un grupo anti-familia. Alguien observó que el fascismo iba a llegar en el nombre del antifascismo. Podemos añadir que la destrucción planeada de la familia está llegando en el nombre de la familia – la familia “voluntaria”.

El patrón de la familia bíblica, sin embargo, es básico en la vida del ser humano, en su estabilidad mental, emocional y moral. El debilitar a la familia es debilitar al hombre y la civilización. Carle C. Zimmerman, un sociólogo de Harvard, en su estudio, La Familia y la Civilización, demostró que la subida y caída de la estabilidad y centralidad de la familia es fundamental para la subida y bajada de la civilización. Zimmerman demostró que tan desastroso ha sido, una y otra vez, reemplazar el rol de la familia en la vida del hombre con un énfasis en el sexo ingobernable. Cuando las personas confían en el sexo como la panacea matrimonial y sicológico, hacen daño grave tanto a la persona como a la familia. También producen una anarquía moral.

Zimmerman, en La Familia de Mañana, se refirió a un tema común en las novelas; este tema es, ¿Por qué el mundo tuvo que arruinar mi vida? La pregunta correcta es, por supuesto, “¿Por qué arruiné mi vida?” ¿Qué derecho tengo para revolucionar al mundo y la familia, por qué soy un fracaso?

Los fracasos de nuestro tiempo se ven como la vanguardia con el deber de cambiar el rehacer todo en términos de sus propios pecados. Como resultado, tenemos una guerra contra la familia y debemos saberlo. Nuestro futuro está en juego.

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¿Cuál es el Propósito de los Impuestos?

¿Cuál es el Propósito de los Impuestos?

R. J. Rushdoony

RJ Rushdoony, Nuestra Libertad Amenazada: Una Perspectiva de la Amenaza del Estatismo[1]

La mayoría de nosotros, podemos quejarnos de los impuestos, pero raras veces dudamos de su propósito. La mayoría de la gente diría que debemos ser gravados por impuestos para apoyar las varias ramas del gobierno civil. Es lo que nos enseñaron en la escuela, y como algunas otras cosas que nos enseñaron, está equivocado. Puede haber sido cierto una vez en el pasado, pero ahora es cada vez más falso.

L.L. Fuller, en sus Conferencias Storrs sobre la Jurisprudencia en Yale Escuela de Derecho, publicado en 1964, ha notado que aún en este entonces el propósito de los impuestos había cambiado (La Moralidad de la Ley, 166). Los impuestos han llegado a ser una manera de control social. Son hechos para controlar el negocio y el ciclo de los negocios. La distribución de los recursos económicos está gobernada por los impuestos. Las damas están gravadas por medio de impuestos altos sobre todo en los cosméticos de modo que una parte considerable del precio es un impuesto sobre su deseo de embellecerse. Se usan los impuestos para identificar a los jugadores profesionales y hacer a la gente pagar por el uso del alcohol. Los altos impuestos en todo tipo de trasporte impiden los viajes, desde la bomba de gasolina hasta el costo de un auto y el precio de un boleto de avión. Se imponen los impuestos muchas veces sólo para aumentar el poder del gobierno federal.

Nos gravan impuestos cuando estamos vivos, también cuando morimos. Como advertí a mi esposa, “Ninguno de los dos podemos permitirnos el lujo de morir en este momento.”

Pero esto no es todo. El profesor Fuller dice del contribuyente, “¿No puede preguntarse cuál es la diferencia entre un impuesto y una multa? Su mal humor de desesperación en silencio probablemente no mejoraría si es suficientemente desafortunado de aprender que un juez de la corte suprema de los EEUU insistía que no hay diferencia” (166b). En otras palabras, nos están multando por estar vivos.

En breve, el propósito de los impuestos es cada vez más la limitación de la autodeterminación. Los impuestos funcionan deliberadamente para limitar tu libertad. Los impuestos, que empezaron como una manera de soportar al gobierno, son usados para limitar nuestro autosoporte. Somos justificados diciendo que, si no hay diferencia entre un impuesto y una multa, los impuestos han llegado a ser inmorales.

Entonces, estamos gravados (a causa de esta perspectiva de los impuestos) más pesadamente al ciudadano bueno que al ciudadano pobre o malo. Estamos multando el éxito igual o más de lo que estamos multando la criminalidad. ¿Es de extrañar que la gente sea amargada y cínica acerca de la política y los políticos?

La mayoría de los ciudadanos quieren su país y quieren sentirse orgullosos de él, no disgustados y avergonzados. ¿Qué más podríamos esperar si somos más tiernos hacia nuestros enemigos que hacia los nuestros? Muy a menudo parece que nuestros gobiernos federales han declarado la guerra contra nosotros, el pueblo, y los impuestos son el arma nuclear para atacarnos. ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir la libertad en tales circunstancias?

[1] RJ Rushdoony, Our Threatened Freedom: A Christian View on the Menace of American Statism

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