Pecados Altivos

Una de las cosas más difíciles de hacer es convencer a las mujeres de que roncan. Un hombre, de  quien su esposa se queja de sus ronquidos, me admitió que su esposa también ronca. “¿Por qué no le comentas?” le sugirió. De repente contestó. No se atrevería. Su esposa no le creería y asumiría que él es deshonesto…