El Papa acaba de llamar a la propiedad privada un «derecho secundario». No podría estar más equivocado.

El Papa acaba de llamar a la propiedad privada un “derecho secundario”. No podría estar más equivocado. 

Las críticas del Papa Francisco al capitalismo de libre mercado no encajan bien con los hechos disponibles, las pruebas empíricas o la comprensión básica de cómo funciona realmente la economía.

Image Credit: FEE composite | Flickr-Catholic Church England and Wales | Pixabay

Desde que se convirtió en la cabeza de la Iglesia Católica en 2013, el Papa Francisco no ha evitado los asuntos de competencia política.

El domingo, el líder religioso utilizó la pandemia COVID-19 para renovar sus críticas al capitalismo de libre mercado.

«La fragilidad de los sistemas mundiales frente a la pandemia ha demostrado que no todo puede ser resuelto por la libertad de mercado», escribió Francisco en parte de un extenso texto religioso. «Cuidar del mundo en el que vivimos significa cuidar de nosotros mismos. Sin embargo, tenemos que pensar cada vez más en nosotros mismos como una familia única que vive en un hogar común. Tal cuidado no interesa a los poderes económicos que exigen beneficios rápidos».

«En el mundo actual, persisten muchas formas de injusticia, alimentadas por… un modelo económico basado en el beneficio que no duda en explotar, descartar e incluso matar a los seres humanos», lamentó Francisco.

El Papa condenó el «dogma de fe neoliberal» del libre mercado que considera «las teorías mágicas del ‘derrame’ o ‘goteo’… como la única solución a los problemas de la sociedad». Continuó escribiendo que «la libertad de mercado no puede reemplazar los derechos de los pueblos y la dignidad de los pobres».

Francisco reiteró su creencia de que «si una persona carece de lo necesario para vivir con dignidad, es porque otra persona lo está deteniendo». Concluyó que «el derecho a la propiedad privada sólo puede considerarse un derecho natural secundario, derivado del principio del destino universal de los bienes creados».

Aquí hay mucha tela de donde cortar. Pero al analizar uno por uno los argumentos del Papa, se ve que sus críticas al capitalismo de libre mercado no encajan bien con los hechos disponibles, las pruebas empíricas o la comprensión básica de cómo funciona la economía.

Este es probablemente el argumento más débil del Papa Francisco.

Para empezar, el coronavirus ha causado estragos en todo el mundo en países sin importar el sistema económico. Comenzó en la China comunista, que ha hecho algunas reformas de mercado en las últimas décadas, pero no se puede llamar razonablemente una sociedad de libre mercado. Y no olvidemos que la historia de cómo se propagó COVID-19 a nivel mundial es en gran parte una historia de innumerables errores gubernamentales, muchos de los cuales tuvieron resultados mortales.

Como expliqué anteriormente:

Cuando el brote llegó por primera vez a las costas de EE.UU., la Administración de Alimentos y Medicamentos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estropearon horriblemente nuestra capacidad de respuesta. Al monopolizar tontamente la producción de equipos de pruebas y los trámites, las dos burocracias del gobierno detuvieron nuestra capacidad de contener el virus irreparablemente. La crisis también se vio agravada por el hecho de que los funcionarios gubernamentales de ambas partes no se lo tomaron en serio inicialmente. Incluso después de que el gobierno despertó a la amenaza, los mensajes inconsistentes y confusos sobre las mejores prácticas de prevención que salieron del CDC sabotearon nuestra respuesta colectiva.

Lo peor de todo es que funcionarios electos como el Gobernador Andrew Cuomo de Nueva York tomaron la decisión mortal de obligar a los asilos de ancianos a aceptar pacientes que habían dado positivo en el test de COVID-19 y así puso en peligro a toda su comunidad. Más de 6.400 residentes de hogares de ancianos de Nueva York han muerto posteriormente por el coronavirus.

Un vistazo rápido a esta línea de tiempo deja claro que la crisis de COVID-19 se vio exacerbada por el fracaso de la planificación central del gobierno y de la burocracia, no del libre mercado.

En todo caso, el sector privado ha estado a la altura del desafío y ha satisfecho las necesidades sin precedentes de la gente.

Los ejemplos abundan. Amazon ha llevado las necesidades de millones de personas a sus puertas, permitiendo el distanciamiento social. Los restaurantes han sacudido sus modelos de negocio, adoptando la comida al aire libre y la comida para llevar. Y no hay que olvidar las muchas empresas manufactureras que han cambiado a la producción en masa de máscaras y otros equipos de protección, así como equipos médicos.

Ningún sistema es perfecto, pero en general, el sector privado ha respondido admirablemente a la crisis de COVID-19, desde luego, siempre y cuando el gobierno no se haya interpuesto en el camino.

Es una de las falacias más frecuentes en el pensamiento progresista enmarcar los mercados como contrarios a los intereses del pueblo. En realidad, el intercambio de mercados sólo ocurre cuando todas las partes se benefician.

No importa si se trata de una compra en una tienda de comestibles, la contratación de un nuevo empleado, o la importación de un nuevo par de zapatos de Vietnam. Cualquier intercambio en un mercado libre inevitablemente deja a ambas partes en mejor situación, o no elegirían participar. Los mercados son fundamentalmente voluntarios; mientras que los pesados planes de Estado que el Papa Francisco defiende no lo son.

La opinión del Papa de que los mercados se oponen a los intereses del pueblo se ve socavada por los datos empíricos. En los últimos 50 años, la expansión del libre comercio y el capitalismo ha impulsado un progreso económico mundial sin precedentes.

A continuación, algunos de los aspectos más destacados, cortesía del HumanProgress.org del Instituto Cato:

  • En 1966, la esperanza media de vida era de sólo 56 años. En 2016, era de 72. Eso es un aumento del 29%.

  • De cada 1.000 niños nacidos, 113 murieron antes de su primer cumpleaños. En 2016, sólo 32 murieron. Eso es una reducción del 72%.

  • El ingreso promedio por persona aumentó de $3,698 a más de $17,469, o en un 372% – y eso se ajusta a la inflación.

  • El suministro de alimentos aumentó de unas 2.300 calorías diarias por persona a más de 2.800 calorías, un aumento del 22%, reduciendo así el hambre.

  • La duración de la escolaridad que una persona podía esperar recibir típicamente era de 4,15 años. En 2016, era de 8,71 años, un aumento del 110%.

  • En una escala de 0, que denota autocracia, a 10, que denota democracia, la libertad política aumentó de 4,55 en 1966 a 7,05 en 2016. Eso es una mejora del 55%.

Un gráfico del ingreso global por persona de HumanProgress muestra que «durante miles de años, el crecimiento económico fue insignificante. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el crecimiento económico y, en consecuencia, el nivel de vida, comenzó a acelerarse».

Crédito de la imagen: Human Progress

¿Qué coincide con este magnífico desarrollo? Es simple: El advenimiento del capitalismo de libre mercado, la formación de instituciones que protegen los derechos de propiedad privada y la expansión del comercio mundial.

El Papa Francisco argumenta explícitamente que los derechos de propiedad son sólo un «derecho natural secundario»; reemplazado por las necesidades y deseos de los demás. Llevado a su conclusión lógica, el argumento de que los derechos de propiedad son secundarios a las necesidades de los demás significa en realidad que los derechos de propiedad no son válidos en absoluto, porque las necesidades humanas y la escasez de recursos son realidades permanentes.

Aquí Francisco va directamente en contra de la economía básica.

Afamados economistas como Thomas Sowell han argumentado que los derechos de propiedad benefician a todos los miembros de la sociedad, porque son los cimientos del sistema de mercado que conduce a una mayor prosperidad y florecimiento para todos. Sowell escribió que los derechos de propiedad «pertenecen legalmente a los individuos, pero su verdadera función es social, para beneficiar a un gran número de personas que no ejercen por sí mismas estos derechos».

Los derechos de propiedad se correlacionan fuertemente con la prosperidad económica, y eso no es una coincidencia. Sólo en una sociedad con una propiedad segura y fuerte pueden los negocios crear empleos e invertir en las comunidades.

¿No estás convencido? Sólo considera que los países con los derechos de propiedad menos seguros, desde Venezuela hasta Corea del Norte, son los lugares para vivir más miserables de la Tierra.

Además, Francisco se equivoca filosóficamente al considerar los derechos de propiedad como secundarios. Todos estaríamos de acuerdo en que el derecho a la vida es primordial. Pero los derechos de propiedad son una extensión del derecho a la vida, porque el derecho a la vida de un hombre depende necesariamente de su sustento.

«El derecho a la vida es la fuente de todos los derechos y el derecho a la propiedad es su única aplicación», escribió una vez Ayn Rand. «Sin derechos de propiedad, no hay otros derechos posibles. Puesto que el hombre tiene que sostener su vida por su propio esfuerzo, el hombre que no tiene derecho al producto de su esfuerzo no tiene medios para sostener su vida».

Por eso la protección de los derechos de propiedad es el papel más crucial del gobierno. Es, como señaló el economista Frederic Bastiat, la razón por la que tenemos la ley en primer lugar. Cuando falla, los ciudadanos comunes, no los ricos, pagan el precio, y el gobierno se vuelve culpable del mismo mal que fue creado para prevenir.

No hay duda de que el Papa es un hombre culto en materia de religión, y probablemente tiene las mejores intenciones al predicar su evangelio colectivista. Pero sus argumentos elementales contra el capitalismo de libre mercado son increíblemente débiles.

Más importante aún, si las enseñanzas del Papa Francisco contra el libre mercado se imponen, la disfunción económica resultante sólo saboteará los intereses de las mismas personas desfavorecidas a quienes está tratando de ayudar. Todos deberíamos orar para que ese resultado nunca se haga realidad.

Brad Polumbo
Brad Polumbo

Brad Polumbo is a libertarian-conservative journalist and the Eugene S. Thorpe Writing Fellow at the Foundation for Economic Education.

*Artículo extraído de La Fundación para la Educación Económica, en: https://fee.org.es/articulos/el-papa-acaba-de-llamar-a-la-propiedad-privada-un-derecho-secundario-no-podría-estar-más-equivocado/

El amor al prójimo en tiempos de pandemia.

El amor al prójimo en tiempos de pandemia.

 

Ricardo García

Marcos 12:28-34:

²⁸Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

²⁹Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

 ³⁰Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

³¹Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

³²Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

³³y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

³⁴Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle. 

El tema de “amar al prójimo” es mal empleado muchas veces para justificar el pecado o el control de los hombres sobre otros hombres, el problema radica en la falta de un estándar para definir el amor. Tal vez podamos pensar en el gobierno en primera instancia por las medidas coercitivas que le caracterizan, claro siempre en “beneficio” del pueblo, pero incluso también los cristianos somos culpables por esta falta de entendimiento.

Esta misma historia la encontramos en Mateo 22 y la frase “ama a tu prójimo como a ti mismo” la encontramos en el Sermón del monte también donde Jesús expone la manera correcta de la aplicación de la Ley haciendo un paralelo con la entrega de las tablas de la Ley en el Monte Sinaí. Tablas que marcaban como debía vivir el Pueblo de Dios.

Leímos que un fariseo se acercó a preguntarle acerca del primer mandamiento, y esto fue algo que Jesús aprovechó para enseñar acerca de la importancia de la Ley en relación al amor y acerca de la estrecha unión entre el amor a Dios y al prójimo.

La respuesta a la pregunta ¿Cuál es el primer mandamiento? Es el fundamento de la vida del cristiano, la cual responde todas las preguntas. Si tienes dudas por ejemplo acerca de si es lícito pagar tributo a César, regresa a esta primera pregunta: ¿Cuál es el primer mandamiento?

Fíjate, la respuesta de Jesús fue que amemos a Dios con todo nuestro ser y de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Para poder dar sentido a nuestro entorno, tenemos que comenzar con Dios, empezamos a razonar siendo Dios nuestro punto de partida, por consecuencia si pretendemos amar a nuestro prójimo de igual manera tenemos que comenzar con Dios primero.

No podemos amar a nuestro prójimo, es más ni siquiera amarnos genuinamente a nosotros mismos si no amamos primeramente a Dios, y debemos entender que el amor a Dios es manifestado por la obediencia a Su Ley, esto hace eco a las palabras del mismo Jesús cuando dijo: “si me amáis, guardad mis mandamientos”.

Entonces no podemos amar a nuestro prójimo si no amamos a Dios primero por medio de obedecer sus mandamientos, y el primer mandamiento nos pone el estándar de cómo debemos amar a Dios, “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas” o sea con todo tu ser.

Esto habla de que el hombre es una unidad, no la idea griega que ha permeado el cristianismo moderno, de que hay una separación entre el espíritu y la carne; el cristiano al adoptar este pensamiento “fragmenta” su “amor” hacia Dios, “amándole” por ejemplo ciertos días de la semana, en ciertas áreas o priorizando actividades sobre otras porque algunas son más “santas” que otras. Dice amar a Dios pero lo hace “espiritualmente” solamente, cuando nuestro amor a Dios debe ser con todo nuestro ser, el hombre debe amar a Dios como una unidad, no solamente en las cosas “espirituales” sino incluso como dijo Pablo “ya sea que comamos o bebamos” debemos hacerlo para la gloria de Dios. Toda decisión es ética y en cada decisión tomada revelaremos nuestro entendimiento de lo que es amar a Dios.

Entonces amar a Dios debe ser con todo nuestro ser, sin reservas, como una unidad y en términos de Su Ley siempre, no como yo creo que debo amarle o como piensa el pastor que debemos amarle, sino como Dios dice que debemos hacerlo.

Solo después de entender esto es que ahora si tenemos mayor claridad acerca de como debemos amar a a nuestro prójimo, pero incluso antes de amar a nuestro prójimo debemos saber amarnos a nosotros mismos, y mucho cuidado con esto, porque no me refiero a lo que normalmente dice el mundo con respecto a amarse uno mismo, porque el mundo piensa que el amor es un amor sentimental y basado en deseos pecaminosos, sino al contrario porque cuando dice “amarás a tu prójimo como a ti mismo”  debemos entender que el amarme a mí mismo no es en mis propios términos sino según los términos de Dios otra vez, Su Ley.

Como dice Romanos 13 el amor es el cumplimiento de la Ley.

⁸ No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

⁹ Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

¹⁰ El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Entonces grábate bien esto: El amor hacia Dios y hacia mi prójimo es en términos de la Ley de Dios.

Este es un tema relevante y mucho más en estos días que vivimos a causa de la pandemia, lo que vivimos estos días es una oportunidad que Dios pone frente a Su pueblo para que sea sal y  luz en el mundo, para que la Iglesia muestre el verdadero amor al prójimo. Lo triste es ver que la Iglesia se ha vuelto irrelevante en el mundo porque ha dejado de lado la Ley de Dios, por lo tanto no tiene un estándar de como amar a Dios y por consecuencia tampoco para amar a su prójimo.

En estos días el Estado ha tomado medidas limitando la libertad de las personas en “beneficio” de la salud, supuestamente, pero la realidad es que si no hiciera esto dejaría en evidencia su falta de capacidad para sobrellevar un problema de este tipo, dejaría en evidencia que efectivamente no es el “salvador” del pueblo. La Iglesia también ha sido puesta en evidencia porque no sabe qué hacer en estos casos, no sabe juzgar correctamente y en cambio decide obedecer al gobierno sin chistar, aunque éste mismo pase por encima pisoteando la libertad de la gente que dice “amar”. Esta situación ha dejado en evidencia también que la Iglesia no se ha preparado para situaciones como esta, se ha preocupado más por invertir en sus edificios que en prepararse apartando sus diezmos para la práctica de la misericordia.

Es evidente que muchos están a favor del famoso “quédate en casa” y pienso no debemos condenarlo sin antes analizar  cada caso en particular, porque cada caso es único y cada familia sabe que es lo mejor para ella, lo que sí es digno de condenar es que éste “quédate en casa” sea impuesto arbitrariamente (por cualquier autoridad) pasando por encima de la libertad de las personas, sin embargo, aún así muchos critican a aquellos que salen de su casa para ir a trabajar argumentando que son “irresponsables” porque al hacer esto ponen en riesgo la vida de otros apelando al “amor” hacia los demás. ¿Pero será una preocupación genuina acaso?

Santiago 2:14-17:

¹⁴ Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

¹⁵ Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

¹⁶ y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

¹⁷ Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

¿De qué nos serviría exigirle a alguien que se quede en su casa, si con esto le privamos de conseguir su sustento? Y sobre todo si ni siquiera estamos dispuestos a proveerle lo necesario.

Sería una fe muerta ¿no?

El Catecismo menor de Westminster en relación al octavo mandamiento (no hurtarás) es muy claro.

P 75¿Qué se prohíbe en el octavo mandamiento?

  1. El octavo mandamiento prohíbe todo lo que impide o tiende a impedir injustamente la prosperidad y bienestar nuestro o de nuestro prójimo.

Entonces si impedimos injustamente la prosperidad y el bienestar de nuestro prójimo acusándole y prohibiéndole salir a conseguir su sustento diario apelando a un supuesto amor hacia los demás, perdón pero es hipocresía, porque no le estamos amando según la ley de Dios sino al contrario, le estamos robando.

Pienso es importante que como cristianos antes de pretender ser sal y luz, debemos aprender a amar según la norma que Dios ha puesto en Su Ley, sobre todo en estos días donde hay muchas manifestaciones de supuesto “amor.”

Propaganda, the Little Platoons and the New Normal

Propaganda, the Little Platoons and the New Normal
Roger Oliver

Galatians 6:10, So then, whenever we have an opportunity, let us do good to all people, and especially to those who belong to the family of faith.

According to Jacques Ellul, propaganda only works in a mass/individualist society. The old organic structures must be broken down and replaced by the sovereign individual, that is the individual is asked to be the measure of all things. At the same time, he makes himself part of a mass society, the burden of judging everything for himself being too much to bear. As part of a mass society, the “sovereign” individual inevitably makes himself a slave to mass propaganda.¹

J. Budziszewski calls these organic structures the little platoons, family, church, local businesses, clubs and local communities.² The little platoons are organic and spontaneously organizing. God created and ordained the family. It forms spontaneously. The more complex a spontaneously organizing system, the more design is implicated.

The little platoons are self-governing and largely self-sufficient if left alone. The governing organizations above the little platoons are artificial, not organic, i.e. not natural, not spontaneously forming and more contrived. The higher the governing organization the more artificial it is, the federal government for example. The principle of subsidiarity posits that the higher governing organizations should not do for the little platoons what they can do for themselves, for example educating their children, organizing their daily economic lives.

Ellul observes that when these little platoons, the organic structures, are broken down and replaced by a mass/individualist society, new groups tend to reform but as part of the mass propaganda driven society. A condition for propaganda via the reformed small group to work is a lack of contact between groups. Strong family and church ties give a person the opportunity to rethink mass propaganda and resist it. The family is a powerful obstacle to the success of propaganda.

“This is why the Chinese Communists insisted on breaking up traditional groups, such as the family…It is not necessary to break up the family in the United States and the Western societies…the family already is broken up. It no longer has the power to envelop the individual; it is no longer the place where the individual is formed and has his roots.”³

When today’s propagandists talk about a new normal the other side of the coronavirus pandemic, they mean a new mass/individualist social order that will replace what is left of the family, the church, the local community. They are intent on breaking up the naturally forming little platoons and reforming an individualist/mass society they can control. One recently formed security agency in the US government with the Orwellian mission of implementing the new Artificial Intelligence driven society euphemistically refers to “legacy” systems that must be replaced.⁴ Legacy systems are those naturally forming human relations upon which God’s social order is founded, starting with the family.

The National Security Commission on Artificial Intelligence, (NSCAI), created by the 2018 National Defense Authorization Act, exists to beat the Chinese in the race to an AI driven society. Why we should want to beat the Chinese to fulfill their dystopian dreams is unclear to me. In a document obtained by the Freedom of Information Act, the NSCAI euphemistically

calls the little platoons, legacy systems that must be eliminated to implement the new AI driven society.

Such groups will reform, likely initially as willing instruments of the mass propaganda society. Ellul observes of the modern family and the church:

“It is curious to see how the few remaining organic groups, such as the family and the church, try at all costs to live by propaganda: families are protected by family associations; churches try to take over the methods of psychological influence. They are now the very negation of the old organic groups.”⁵

But can dystopia last? If the little platoons form spontaneously, will that even be possible to maintain? Can we endure such a dystopian dream? No. It is not sustainable. Humans are not mere animals or material beings. We are God’s image bearers. We have to ask the age-old question in Psalm 2:1, Why do the nations rebel? Why are the countries devising plots that will fail?

No matter how loud the protests, to deny that the present situation is the judgment of God is to be whistling in the dark. “Say it isn’t so, Joe.” Oh, but it is. We ought to be looking forward to the other side of this judgment. This is not the first time God has meted out judgment on the world. From that history we know that there is salvation in judgment, that God always takes his own through the trial or calls them home. What we do not know is how long or how difficult the judgement will be. But if Christ must reign until he puts all his enemies under his footstool, we also know for sure there will be a new normal the other side of this and it will be more Christian. The little platoons will once again rule as vice-regents of God on the earth.

In the meantime, what to do? Strengthen your own little platoons, family, church, local community. Read your Bible every day. Greatest antidote to the poison propaganda pill. Patronize the businesses of your neighbors. Challenge your local magistrates to defend their neighbors, to stand up to tyranny. What other practical things can you think of?

Obey the King of kings in the little, everyday details as He has commanded us. We have no king but Jesus. Act like it.

James 1:27, Pure and undefiled religion before God the Father is this: to care for orphans and widows in their misfortune and to keep oneself unstained by the world.

Matthew 25:37–40, Then the righteous will answer him, ‘Lord, when did we see you hungry and feed you, or thirsty and give you something to drink? When did we see you a stranger and invite you in, or naked and clothe you? When did we see you sick or in prison and visit you?’ And the king will answer them, ‘I tell you the truth, just as you did it for one of the least of these brothers or sisters of mine, you did it for me.’

Romans 13:8–10, Owe no one anything, except to love one another, for the one who loves his neighbor has fulfilled the law. For the commandments, “Do not commit adultery, do not murder, do not steal, do not covet,” (and if there is any other commandment) are summed up in this, “Love your neighbor as yourself.” Love does no wrong to a neighbor. Therefore love is the fulfillment of the law.

Matthew 22:36–40, “Teacher, which commandment in the law is the greatest?” Jesus said to him, “Love the Lord your God with all your heart, with all your soul, and with all your

mind.’ This is the first and greatest commandment. The second is like it: ‘Love your neighbor as yourself.’ All the law and the prophets depend on these two commandments.”

There will be a new normal and it will be Christian. Perhaps not in our lifetimes but it is inevitable. Let us look to this future, not pine to return to the past. Christ is sovereign, resistance is futile.

 

 

¹ Jacques Ellul, Propaganda, The Formation of Men’s Attitudes, Individualist Society and Mass Society, pp. 90-99
² J. Budziszewski, from a talk given at the Wilberforce Forum conference, “Living Out Your Worldview at Street Level,” Minneapolis, Minn., September 28, 2002, adapted from What We Can’t Not Know, pp. 92-94.
³ Propaganda, p. 83
⁴ https://www.thelastamericanvagabond.com/top-news/techno-tyranny-how-us-national-security-state-using-coronavirus-fulfill-orwellian-vision/
⁵ Propaganda. p. 98

La Economía vs la Política

La Economía vs la Política
Roger Oliver

Recientemente vi el informe matutino del gobierno para mantenerme al día acerca de las acciones del gobierno frente la plaga de COVID-19. El subsecretario de salud pública presentó un informe sobre el progreso del virus y las acciones del gobierno al respecto. Me pareció razonable e importante que el subsecretario mencionó el hecho de que 50% de los mexicanos viven día por día. Cualquier acción tomada por el gobierno de controlar el virus por medio de mandar a todos a aislarse en sus casas iba a impactar a este 50% duro e inmediato.

No me sorprendió que el subsecretario no dejó pasar la oportunidad de culpar a los 40 años del neoliberalismo por esta triste realidad. Siempre entra la política como aguafiestas para arruinar la objetividad. Aún la ciencia no se escapa de las distorsiones de la polémica política en nuestros días. El enfoque político está en las causas de la pobreza. ¿No será más productivo enfocarse en la creación de las riquezas?

Dado que todos los países alguna vez fueron tan pobres como los países del Tercer Mundo, lo que debe explicarse no es la pobreza sino la creación de riqueza, y las cosas que aumentan o disminuyen la capacidad de crear riqueza.¹

El elemento dejado fuera de la discusión es que la mayoría de este 50% sobrevive por la economía informal. ¿Por qué tantos ciudadanos eligen depender de la economía informal, no oficial? La definición popular actual y repetido por el subsecretario culpa a las 4 décadas de política económica neoliberal. Típico de la política, es una definición vaga que difícilmente ha llevado a una mejora real. Thomas Sowell ofrece una definición más empírica y racional del problema en su libro, Facts and Falacies.

“En muchos países del Tercer Mundo, gran parte de la actividad económica, si no la mayoría, se lleva a cabo “fuera de los libros de contabilidad oficial” debido a que los trámites burocráticos y las leyes y regulaciones de micro-gestión hacen que sea demasiado costoso hacer negocios legalmente.”²

Nunca se considera que las personas elijan no participar en la economía formal porque no pueden hacerlo y sobrevivir. ¿Por qué?

Los impuestos:

El impuesto regresivo del IVA de 16% en cada nivel de producción aumenta los precios de los bienes y servicios a niveles que aprietan el presupuesto familiar y empresarial. En la práctica para muchos no es un gasto fiscal deducible. Oficialmente, el valor neto de lo que se recauda y lo que se paga es deducible, pero el mantenimiento de la contabilidad para calcular el neto es una tarea costosa y tediosa. Por lo menos, sería más fácil y menos costoso separar la recaudación del pago del IVA. El IVA pagado debe ser parte de los costos; lo recaudado se mantiene separado pasándolo directo al gobierno.

El impuesto sobre la renta para una empresa es 35%. Sumando el IVA si no logran deducirlo, el impuesto real sube a 80% o más. En efecto, el gobierno ha hecho de las empresas sus esclavos recaudadores de impuestos sin recompensa. Sólo por la burocracia y los contadores celebran esta imposición pesada.

El Estado administrativo las leyes:

Un amigo abogado observó que cada país tiene su cosa difícil, para algunos es su geografía severa, para otros es el clima extremo. En México tenemos paisajes hermosos y el clima es agradable. Lo que es difícil en México es la ley.

Hay interminables regulaciones y licencias gubernamentales impuestas por los burócratas implacables y bien pagados. Las múltiples y complicadas reglas acerca de la nómina y los altos impuestos de la nómina incentivan el empleo fuera del sistema. También, atora el desarrollo de nuevos empleos por ser demasiado costoso. Además de los costos añadidos por el gobierno, desincentiva el ahorro del capital necesario para arrancar y sostener un negocio. Las empresas pequeñas proveen la mayoría del empleo productivo de una nación así que estos obstáculos contribuyen al problema de la economía informal y el fenómeno de tanta gente viviendo día por día.

Los impuestos considerados a niveles tiránicos en la Biblia³ y las interminables regulaciones burocráticas nunca son considerados porque son vacas sagradas moralmente justificadas como hechos para beneficiar al pueblo. Como dijo Jesús: “Los reyes de los gentiles lo dominan, y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados ‘benefactores.’” Lucas 22:25

La ética.

Además de la ley y los impuestos, la falta de ética del pueblo mismo contribuye al problema de la pobreza. El gobierno actual quiere convencernos de que el pueblo es honesto, honrado y santo, es la élite corrupta y los funcionarios corruptos en el gobierno quienes son el problema. La falta de confianza entre los actores en la economía genera costos muy altos a la producción de bienes y servicios. Citando a Sowell:

Los niveles de honestidad, cooperación y virtud cívica entre las personas no son solo de consecuencias sociales sino también económicas.⁴

Cumplimos con nuestras promesas contractuales con las grandes agencias respaldadas por el gobierno, como la Comisión Federal de Electricidad, Telmex y los bancos, porque pueden coaccionarnos a cumplir. Por el contrario, cumplimos los contratos de persona-a-persona hasta que ya no sea conveniente hacerlo. Las promesas de estar en un lugar a tal hora y momento para realizar un servicio contratado no son creíbles porque rara vez se cumplen.

Lamentablemente, los cristianos evangélicos son especialmente conocidos por este incumplimiento de sus promesas con la familia de Dios. Nunca es culpa del que no cumple. El hermano que ha sufrido una violación de contrato es el culpable. “No es amoroso como debe ser el cristiano,” se dicen. Tal es el cristianismo evangélico antinomiano y pietista practicado por la mayoría de los creyentes evangélicos. Sobre esto, dijo Pablo, Gálatas 6:10, “Entonces, cuando tengamos una oportunidad, hagamos el bien a todas las personas, y especialmente a aquellos que pertenecen a la familia de la fe.” La CFE puede apagar sus luces, pero no son la familia de Dios. Hay que retomar la Ley de Dios como la norma de la ética cristiana.

Hacia una solución

¿Cómo enfrentamos los problemas económicos? El pensamiento económico racional es fácilmente cortocircuitado por los llamamientos a la envidia y el cambio de culpa. Tales apelaciones políticas pueden obtener votos, pero nunca mejoran la economía de las personas a las que prometen ayudar.

La economía y la política enfrentan el mismo problema fundamental: lo que todos quieren suma más de lo que hay. Las economías de mercado abordan este problema confrontando a las personas con los costos de producir lo que quieren y dejando que esas personas realicen sus propias compensaciones cuando se les presentan precios que transmiten esos costos. Eso lleva al auto racionamiento, a la luz de las propias circunstancias y preferencias de cada individuo.

La primera lección de economía es la escasez: nunca hay suficiente para satisfacer a todos los que lo desean. La primera lección de política es ignorar la primera lección de economía.

La política aborda el mismo problema haciendo promesas que no pueden cumplirse, o que pueden cumplirse solo creando otros problemas que no pueden reconocerse cuando se hacen las promesas.⁵

Un primer paso para tomar sería invitar el Estado a quitar sus manos de la economía y dejar de pretender que la riqueza viene del gobierno. El estado arruina todo lo que toca fuera de su responsabilidad para la justicia y la seguridad. Además de arbitrar los pleitos de contrato entre sus ciudadanos y de asegurar pesos justos, el gobierno no debe involucrarse en el libre intercambio económico entre sus ciudadanos. Se deben bajar los impuestos y dejar de prometer lo que no puede proveer así reduciendo el presupuesto del gobierno y la deuda nacional. Señores y Señoras funcionarios del gobierno, dejen de pretender que merecen crédito por el buen manejo de la economía. Somos una nación, no una corporación.

Fácil es culpar al gobierno para todo, pero no puede hacer lo que hace sin el permiso del pueblo. Tenemos que dejar de demandar del gobierno lo que sólo Dios puede proveer. Dejemos de codiciar lo que tiene el prójimo y votar para que el gobierno saquee al prójimo para dárnoslo a nosotros. George Orwell observó acerca de las democracias, “Un pueblo que elige políticos corruptos, impostores, ladrones y traidores no son víctimas sino cómplices.”

Echarla culpa a otros por nuestros problemas reemplaza la onerosa tarea de autoexamen y cambio con un sentido de derecho moralmente edificante. Tal es la naturaleza de cada definición política de lo que nos preocupa y es por eso por lo que la política nunca conduce a soluciones a los problemas económicos. Sólo empeoran nuestros problemas.

El cambio que anhelamos empieza con nosotros, en nuestros corazones, no en la política. Cuando el pueblo cambie, el gobierno cambiará. El pueblo puede cambiar a una nación más próspera y segura dentro de dos a tres generaciones cuando los cristianos reconocen que tenemos que trabajar para los derechos de la corona de Cristo empezando en nuestras propias vidas, familias, iglesias, carreas, trabajos y negocios.

 

¹Thomas Sowell, Economic Facts and Fallacies (2008), locación 3431 versión Kindle
²Ibid. locación 3491 versión Kindle
³1 Samuel 8
⁴Sowell, Economic Facts and Fallacies, locación 3487
⁵ Thomas Sowell, Página de web Citas de Thomas Sowell

¿Cuánto tiempo te detendrás entre dos opiniones?

¿Cuánto tiempo te detendrás entre dos opiniones?

Roger Oliver

Por Roger Oliver, traducido por Acela Enríquez.

Estamos corriendo como un pollo con la cabeza cortada en busca de un escape de las consecuencias de nuestro pecado. ¿Alguna vez has notado que buena parte de la ciencia moderna se dedica a deshacer las consecuencias del pecado, a hacer que el pecado sea seguro?

Nuestros líderes humanos dicen: «Si solo haces lo que te decimos, todo estará bien. Ignora a Dios, escúchanos».

Dios dice: «Si me escuchas y obedeces mis órdenes, superarás esto. Tu vida está en mis manos. No puedes servir a dos maestros, amarás a uno y odiarás al otro. No hay neutralidad. ¿Cuánto tiempo se detendrá entre dos opiniones? Elija hoy a quién servirá.

La ley de cuarentena de Dios: separe a los enfermos del resto de la sociedad para que la sociedad pueda seguir funcionando productivamente. Donde se ha practicado, la transmisión de plagas se ha detenido y mejorado. Donde se ha ignorado, reinan el crimen y la perversión, así como la enfermedad.

La ley humanista de cuarentena: Bloquear a todos, una política basada en la ciencia falible. Este es un deseo de magia en nombre de la ciencia. Cualquier solución que no involucre al Estado como salvador soberano es rechazada y vilipendiada de inmediato.

Elías se acercó a toda la gente y dijo: “¿Cuánto tiempo vas a estar paralizado por la indecisión? Si el SEÑOR es el Dios verdadero, entonces síguelo, pero si Baal lo es, ¡síguelo! Pero la gente no dijo una palabra. 1 Reyes 18:2