“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Jesús, Matthew 6:31–33 (RVR60)

“…vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Matthew 5:45 (RVR60)

“El Estado no puede eludir su responsabilidad pública, económica y social. Su razón de ser es garantizar a todos los ciudadanos una vida digna y justa, con seguridad y bienestar, y su función básica es evitar que los pocos que tienen mucho se aprovechen y abusen de los muchos que tienen poco.” Sr. Andrés Manuel López Obrador, La Salida, locación 899 edición Kindle

Este último es una excelente descripción de la ideología de la élite estatista, sean los dichos conservadores, liberales, neoliberales, neoconservadores, fascistas, socialistas o comunistas. Observando las acciones del Presidente Trump revela que es su ideología también. Los tres principales candidatos en las últimas elecciones para la presidencia de los EEUU, Bernie Sanders, Hillary Clinton y Donald Trump, comparten la misma ideología estatista. Sus diferencias sólo son matices de cómo mejor usurpar lo que Dios no ha delegado al hombre.

La Biblia nos enseña que debemos sujetarnos a los gobernantes y a las autoridades pero no hay nada en estos pasajes que autorice al gobierno civil de encargarse del bienestar del pueblo. El bienestar es función de obedecer o desobedecer a Dios, las bendiciones y maldiciones del pacto que se aplican a todo ser humano, sea cristiano o no. (Levitico 26; Deuteronomio 28).

Acerca de los gobernantes que presumen encargarse del bienestar del pueblo, Jesús dijo, “Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores.” (Lucas 22:25)

¿Qué del pueblo que confía en el gobierno civil para su bienestar? Se somete a la opresión voluntariamente. Un pueblo que decide por quién votar basado en las promesas de los partidos políticos en vez de lo que quiere Dios ha hecho del estado su Dios.

Lo que escucho de muchos cristianos que se quejan de la corrupción del gobierno y de las dichas ventajas que tiene la iglesia católica me parecen expresiones de fe en Dios y un clamor por la justicia de Dios. Son más quejas de no recibir lo nuestro del despojo designado por la redistribución por el estado socialista. En su libro, “La Ley” Frédéric Bastiat observa que el despojo legalizado es la injusticia institucionalizada. Cristiano, no es posible santificar un sistema podridodesde sus raíces.

En el nombre del bienestar del pueblo el estado moderno puede hacer y hace horribles injusticias. Queda la cuestión, ¿según cuál norma el bienestar? ¿Quién lo define? Las promesas utópicas del hombre siempre producen las distopías de la tiranía y la opresión. El hecho que Dios permite la tiranía y el despojo que hace el estado moderno, es un juicio al pueblo que hace un dios del gobierno civil, no es una aprobación de tal gobierno injusto.

Bien dicho que el problema con el estado no es la institución del gobierno civil declarada por Dios sino los gobernantes. Salmo 2:10,11, “Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.” El pasaje subraya quien es el Rey y cuál ley gobierna la tierra y no es lo que sea que quiera hacer el hombre.

Dios permite que el hombre escoja su camino pero no las consecuencias. No se puede burlar de Dios, el hombre segará lo que siembra. El estado moderno no es sustentable. No tenemos que provocar una revolución para logar el cambio que Dios quiere. Mientras esperamos el juicio y la salvación de Dios en nuestro momento en la historia, trabajamos por la justicia adentro del sistema que Dios ha permitido.

¿Qué podemos concluir? Que el problema con el estado moderno es precisamente que es una invención del ser humano autónomo de Dios. Los problemas del estado moderno no son imperfecciones causadas por la imperfección del ser humano que se van solucionando por la evolución sobre los años. Son productos de la depravación total del hombre, la repetición de la tentación original en el huerto de Eden, ¿Realmente Dios dijo? Mejor juzgar a Dios que ser juzgado por Él.

La idea que el gobierno de Israel era un tipo de estado moderno y primitvo y que el estado moderno es resultado del progreso de la evolución es una interpretación darwinista de la historia. El gobierno civil establecido en la Ley de Dios es un modelo para todo tiempo y lugar en la historia. Además, cabe subrayar que el gobieno de Dios no se limita ni empieza con el gobierno civil. El gobierno civil justo y limitado depende de un pueblo auto-gobernado según la Ley de Dios en sus personas y familias. La Biblia lo llama dominio propio.

La función del gobierno civil es de resolver los conflictos entre la gente cuando ellos piden justicia y de administrar la justicia cuando la sanción de un delito está delegada al ser humano, en particular la sanción de la pena de muerte. Israel rechazó el gobierno civil limitado bajo el reino de Dios a favor de un rey como las demás naciones (1 Samuel 8).

Descubrimos en la Biblia que el concepto del estado divino tampoco es nuevo o un producto de la evolución. Ha sido la alternativa al gobierno de Dios desde pocas generaciones después de la caída: desde Nimrod, el faraón, el dios Moloc, los Baales (señores) hasta los Césares declarándose hijos de Dios y el único camino a la salvación. Este tipo de gobierno “como las demás naciones” es lo que clamaba el pueblo de Israel cuando Dios les dio a Saúl por rey (1 Samuel 8).

Trabajamos para establecer el orden social de Dios adentro del sistema que Él ha permitido. Clamamos a Cristo que pone el gobierno tiránico y sin ley bajo sus pies.