La Libertad Religiosa y la Guetización de Cristianismo en América

Por: Matthew Trewhella
Traducción: Youseff Derikha


La mayoría de los grupos conservadores, pro familia y cristianos han hecho de la “libertad religiosa” su grito de guerra en los últimos dos años. El asunto llega a su clímax hoy, 5 de diciembre de 2017, ya que el caso de un panadero de Colorado, Jack Phillips, es escuchado por la Suprema Corte.

Sin embargo, no comparto el entusiasmo de muchos sobre este asunto de la “libertad religiosa”. Demos un paso atrás y miremos el cuadro entero.

El clamor por la libertad religiosa comenzó después de que la Corte Suprema emitiera su opinión depravada sobre el matrimonio homosexual en 2015. La libertad religiosa se convirtió en el último refugio del Partido Republicano y de los conservadores. La libertad religiosa se convirtió en el último refugio de los grupos pro familia y cristianos.

Primero ellos se opusieron a la sodomía misma. Luego se adaptaron a la sodomía y se replegaron para oponerse al matrimonio homosexual. Ahora se han adaptado al matrimonio homosexual y se han replegado a la defensa de la libertad religiosa.

Matt Trewhella con su esposa

Matt Trewhella con su esposa

Pero he aquí el problema: si la Corte Suprema falla a favor de Jack Phillips, el resultado será que los cristianos no tendrán que participar en matrimonios homosexuales, pero el matrimonio homosexual permanecerá consolidado en la tierra.

Y esto es lo que logra la libertad religiosa en este asunto: garantiza que el mal continuará en la tierra y se adapta a la continua guetización del cristianismo en Estados Unidos.

El mal debe ser detenido, no acomodado. Cuando el gobierno promulga el mal en la tierra, pero acomodan a los cristianos para que no participen en él, están marginando al cristianismo en la tierra; están poniendo al cristianismo en el gueto.

Los cristianos aman la libertad religiosa no porque actúe como un baluarte contra el mal en la tierra, sino porque les permite seguir sentados y tomar su café con leche mientras hay maldad en la tierra.

Esto permite a los cristianos continuar siendo “cristianos”, mientras continúan siendo indiferentes respecto al mal en la tierra.

También evita que sufren por su fe.

Durante décadas, cuando se aprobaron ciertas leyes inmorales, se agregó una exención religiosa. Estas leyes parecen buenas para unos ensimismados cristianos pietistas, pero en realidad sirven para humillar y menospreciar al cristianismo y a los cristianos dentro de la cultura. Y esto es lo que los grupos pro familia y cristianos le están pidiendo a SCOTUS que haga.

El libro clave de Matt Trewhella ‘The Doctrine of the Lesser Magistrates’

Humildemente, están suplicándole al tirano (la Suprema Corte, la cual ha pisoteado las leyes estatales que prohíben la sodomía y pisoteado las constituciones estatales que declaran que el matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer), y pidiéndole al tirano una exención. Esto es prostitución.

Las leyes o políticas que protegen a los cristianos de ser personalmente afectados por leyes perversas, pero que permiten que el mal continúe en la nación, son leyes o políticas inherentemente malvadas.

¿Por qué se les debe permitir a los cristianos eludir el mal mientras que el resto de la cultura debe absorberlo y volverse más corrupta? Si permites que el mal de la sodomía se propague en la tierra, los efectos de tal inmundicia afectarán a todos, creyentes e incrédulos.

Permítanme dejar en claro: Jack Phillips es uno de esos pocos cristianos que realmente ama a Cristo y al prójimo. La gran mayoría de los cristianos en América no pensarían en permanecer fieles a Cristo si eso significara perder dinero (o ahorrar un dólar). Entonces, por su bien, espero que gane.

Sin embargo, si pierde, puede que los cristianos comiencen a pagar un precio por la obediencia a Cristo. Ya no tendrán la conveniencia de mantener su fe en un asunto privado. Y esto podría ser bueno para la América Cristiana (y para la nación).

Los cristianos deben entender que deben manifestar vigilancia contra la tiranía. Deben renunciar a lo que la mayoría de los estadounidenses persiguen: riqueza y facilidad. Deben dedicar tiempo y esfuerzo al buen gobierno y no seguir ignorando a los magistrados.


Matthew Trewhella es el pastor de Mercy Seat Christian Church (MercySeat.net) y el fundador de Missionaries to the Preborn (MissionariesToThePreborn.com). Él y su esposa Clara tienen once hijos y residen en el área de Milwaukee, Wisconsin. Matt ha escrito un libro titulado The Doctrine of the Lesser Magistrates: A Proper Response to Tyranny and A Repudiation of Unlimited Obedience to Civil Government, que está disponible en DefyTyrants.com o Amazon.com

La Jerarquía Bíblica vs el Estado Administrativo

Por Roger Oliver

“Y todos éstos estaban bajo la dirección de sus padres en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey.” 1 Crónicas 25:6

Una orquesta es un buen ejemplo de cómo funciona la representación bajo el pacto de Dios, es decir la autoridad delegada, la jerarquía ordenada por Dios. Sin la dirección del maestro, la orquesta no puede producir la música que tanto agrada a nuestros oídos. Pero no es un asunto de control a fuerza por el maestro. Si los músicos no son auto-disciplinados ni se someten voluntariamente, tampoco sirve la dirección del maestro.

Así es la jerarquía voluntaria de nuestro Trino Dios, el modelo para toda jerarquía humana desde la familia hasta las organizaciones más grandes y complejas. En contraste, la jerarquía burocrática del estado mesiánico que intenta ser dios, depende del poder coactivo del ejecutivo para forzar la cooperación del pueblo por temor. Es un gobierno de permisos en vez de un gobierno de leyes. Piensa en los controles sobre el pueblo que pone nuestro gobierno: INE, CURP, RFC, tu licencia de conducir, la verificación de tu auto, los impuestos, pasaportes y visas, etc. Para ejercer tus derechos en México, tienes que pagar el permiso. Si tienes que pagar, ¿es un derecho?

Estamos viviendo como esclavos en Egipto y no nos damos cuenta. ¿Piensas que tienes la libertad de educar a tu hijo como mejor crees? ¿Sabes que si tu hijo de más de 6 años no está en el sistema de la SEP no puedes conseguirle un pasaporte, el gobierno no te va dejar salir del país con tu niño? ¿Esto es libertad? Nota que el estado moderno es un dios que no tolera al Dios de la Biblia y su gobierno sobre la familia.

“Quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” 1 Corintios 11:3

Un detalle que nos pasa en este pasaje es que no hay mención del estado, el gobierno civil. El papel del gobierno civil bajo Dios es el de castigar a los malhechores y alabar a los que hacen bien. ¿Bien según cuál norma? Según la norma de la Ley ética/judicial de Dios. Su función no es prevenir el mal, es de castigar el mal después de que haya sucedido un delito. Tampoco es de proveer lo que sólo Dios puede proveer, seguro social, etc. No es el control de los bienes que pertenecen a los individuos y a la familia ni el control de la economía.

El dinero por decreto del estado es otra violación de la ley de Dios. Produce la inflación, un tipo de impuesto escondido que roba al pueblo sus bienes. El gobierno civil que dicta por decreto lo que el pueblo puede usar para el intercambio económico, es decir la moneda, evita la necesidad de rendir cuentas al pueblo. ¿Qué, pues, es el papel del gobierno para la economía y el dinero bajo la ley de Dios? Cito Gary North,

“¿Cuál es la función del gobierno civil en regular una economía? Principalmente, es castigar las prácticas fraudulentas o violentas y con eso reducir la frecuencia de tales prácticas. Establece las reglas de competencia, y las hace cumplir. Ha de ajustarse a los principios bíblicos en cuanto al gobierno civil, y en el campo de la economía, ha de honrar los principios de la labor, el libre intercambio, la oferta basada en la competencia, y debe asegurar el cumplimiento de los contratos voluntarios. También ha de asegurar pesos y medidas honestas (dinero honesto). Cuando todos los participantes conocen las reglas con anticipación, pueden hacer sus planes en consecuencia.” Gary North, Heredarán la Tierra, p. 196, 197

¿Quién nos da la habilidad de avanzar económicamente, el estado o Dios?

“Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.” Deuteronomio 8:18. ¿Qué pasa si nos olvidamos de Dios y buscamos las riquezas por medio de la política del estado moderno? “Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.” Deuteronomio 8:19

Según este texto, ¿qué es la causa de nuestros problemas económicas hoy en día? El estado mesiánico es un dios ajeno.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” Gálatas 5:1.

¿Que es el Reino de Dios?

Por Roger Oliver

¿Qué es el Reino de Dios? Es una pregunta legítima. El Reino de Dios es un orden social estructurado por la Ley de Dios y fiel al Pacto de Dios. Es un mensaje que permea toda la Biblia.

Está en la primera frase de la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, “Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Mateo 6:10. Es el tema de los sermones de Jesús, Mateo 4:17, “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (está a su alcance).” Está en las parábolas que empiezan, “El Reino de Dios es como…” Está en la gran comisión,

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:18-20

Está en el misterio proclamado en Efesios 3:6, “que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.”

Otros pasajes que vienen a la mente, Colosenses 1:15-20; Filipenses 2:5-11 (especialmente el versículo 11); 1 Corintios 15:25; Salmo 2; Salmo 110; Hebreos 1; Apocalipsis 11:15, “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”

La iglesia no es el Reino de Dios aunque es parte. El papel de la iglesia en el Reino es tal vez mejor resumido en Efesios 3:10, “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.” El dualismo que ha infectado el pensar de la mayoría de nosotros, los cristianos, va a malinterpretar este versículo para significar las autoridades místicas que operan sólo en los lugares celestiales. Pero operan en el universo visible y material no solamente en el universo invisible o en el futuro y operan por medio de los reinos terrenales humanistas en rebelión contra Dios y su Ungido (Salmo 2). El Reino de Cristo no es de este mundo en el sentido que no es un reino como los sistemas humanistas y estatistas según el patrón de la Torre de Bable pero es ciertamente en este mundo.

El otro día en nuestra fábrica de muebles aquí en Puebla estábamos escuchando la radio (mientras trabajábamos por supuesto). Cada media hora hay un anuncio pagado por el gobierno federal contándonos todo lo que está haciendo nuestro gobierno para salvarnos. También hay constantes comentarios acerca de la corrupción en el sistema político aquí. Dos personajes estaban platicando de la noticia, específicamente que el congreso va a poner nuevas leyes para controlar la corrupción. Esto es la santificación por la ley humana y nunca cambia nada. Es un congreso de zorros gobernando el gallinero. Uno de los comentaristas reconoció esto y dijo, “¿De qué sirve pasar nuevas leyes para controlar la corrupción del mismo congreso? Ya tenemos el mandamiento, “No hurtarás.” ¿Qué más necesitamos, si no obedecer el mandamiento?”

Esto es una buen ilustración de cómo es el Reino de Dios. Es el autodominio de las personas según la Ley de Dios, la obediencia a la Ley de Dios desde el individuo, la familia, las iglesias, los negocios, las instituciones locales hasta el gobierno civil en todos los niveles. El papel del gobierno civil está limitado a castigar a los malos según la Ley de Dios.

Cuando el mexicano habla de la corrupción normalmente está hablando de la corrupción de la clase política, el mal uso de los fondos políticos recaudados por medio del sistema de impuestos. Siempre vota para tomar de unos y darle a él. El mandamiento es, “No hurtarás si no por voto de la mayoría para robar de unos para dar a otros.” Esto es despojo legalizado, la injusticia organizada. Se enojan cuando no reciben su parte del despojo. Nuevas leyes contra la corrupción en la distribución no sirven para frenar la corrupción mientras un pueblo corrupto siga votando por el despojo detrás de las promesas políticas que jamás se pueden cumplir.

¿Cómo sería diferente el Reino de Dios? Un orden social bajo Dios reconoce que la ley aplica a toda la vida. El pueblo va a dejar de pedir de su ídolo el dios de gobierno, el dios Mamón, lo que el Dios de los cielos solamente puede proveer. Dejarán de votar para el despojo por voto de la mayoría. Cuando esto sucede, Dios va a prosperar a México grandemente.

“Padre nuestro, venga tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”

Historia de Dos Bestias Modernas, Monarquismo y Parlamentarismo

Autor: William Garcia

Para el siglo XVI, bajo el lema de “Sola Escritura, Sola Gracia y Sola Fe”1, las comunidades que abrazaban la Reforma Protestante, se esforzaban por zafarse del pesado régimen político y eclesiástico de la pretendida soberanía papal o “Vicario de Cristo”, esto es, que el obispo de Roma, y no el Señor Jesucristo, es la autoridad soberana incorporada sobre las naciones de la tierra. Por otro lado, ya por el renacimiento la Cristiandad había caído en la doctrina pagana del “derecho divino de los reyes” (que el monarca mismo, y no el Señor Jesucristo, era la autoridad soberana incorporada sobre las naciones de la tierra) de esa manera, así como un papa vicario, también ahora el monarca se constituía en una especie de mesías político y religioso, un mediador ilegítimo entre Dios y los hombres. Un caso es Enrique VIII de Inglaterra, quien además de monarca al proclamarse cabeza de la Iglesia de Inglaterra, explotó al máximo esta doctrina de su pretendida autoridad divina. De esa manera Inglaterra, y los principados luteranos alemanes, entre otros reinos, huían del yugo del papado pero caían en el yugo del monarquismo. Desde luego; eventualmente, tal sistema monárquico colapsó, la estatua burda de este régimen pagano, siendo juzgado por el Verdadero Monarca, cayó bajo el peso de La Roca no labrada con mano, tal como cayó la estatua del sueño de Nabucodonosor, Daniel 2:45.

Cuando las monarquías entraron en crisis, y las naciones Cristianas se sacudieron de las pretensiones monárquicas, la Cristiandad no fue capaz de adoptar la única doctrina legítima del derecho divino al gobierno, la cual consiste en que Jesús el Cristo es el único Rey Soberano con pleno derecho al gobierno mediante las facultades exclusivas de legislador. Otra vez, un buen ejemplo es el de Inglaterra, en donde, en lugar de un monarca, ahora un parlamento se hacía de facultades y poderes legislativos. Esto fue la adopción del constitucionalismo liberal moderno. Que ya no es el monarca, sino el parlamento el que ejerce el derecho divino, el que legisla y por tanto determina cual sea el derecho y la justicia. El derecho divino de los reyes, fue remplazado por el derecho divino de los parlamentos y de los sistemas presidencialistas. De tal manera que una nueva estatua se erigió, una nueva bestia emergió para desafiar la autoridad del Único Rey Soberano y Legítimo por derecho propio de creación y de sustentación de todas las cosas, Hebreos 1:2-3.

Mientras tanto en las colonias inglesas de Norteamérica, estas se gobernaban mediante documentos constitucionales que primeramente identificaban al Dios de la Biblia como el único agente soberano de la colonia en cuestión. De hecho, por ejemplo los documentos constitucionales de colonias como Delaware de 1776 afirma: “Que todas las personas que profesan la religión cristiana deberán siempre disfrutar de la igualdad de derechos y privilegios en este estado, a menos que, amparándose en la religión, cualquier hombre perturbe la paz, la felicidad o la seguridad de la sociedad.” Citas como esta constituyen un ejemplo claro del verdadero constitucionalismo Bíblico, Del gobierno civil según el Pacto, muestra del espíritu de la teoría política Bíblica, un intento de Pacto gubernamental legítimo entre el Rey de Reyes Soberano y Sus ciudadanos.

Cuando este sistema de Pacto Político Bíblico Cristiano de sometimiento al Único Soberano y a Su Ley se vio amenazado por el pretendido derecho divino de los reyes o del parlamento, recuérdese que ya en Inglaterra y en sus colonias el régimen que imperaba era parlamentario o de monarquía constitucional, las colonias se lanzaron a la Revolución de la Independencia de Inglaterra. Pero así como en esta, también en las Colonias de Norteamérica, luego de la Revolución de Independencia, la Cristiandad, en lugar de expulsar por completo toda pretensión de soberanía humana, adoptó un sistema de soberanía parlamentaria. Como Gary North lo hace notar en su obra: Conspiración En Filadelfia,

“¿En nombre de quién se lanzó esta revolución? ¿De parte de cuál autoridad legítima? La respuesta formal vino retroactivamente en 1788: Nosotros el Pueblo. Este era un nuevo dios con una nueva soberanía.”

Es pertinente anotar también, que este nuevo dios, era naturalmente proclamado por la secta de humanistas que a lado y lado del Atlántico predicaban la antigua herejía pelagiana del deísmo y del naturalismo; esto es, del libre albedrío del hombre, y del derecho natural, es decir la doctrina de que la sola Soberanía de Dios no es pertinente y suficiente para la salvación del mundo, porque el hombre natural por sí mismo es en alguna medida lo suficientemente capaz de conocer la justicia y de alcanzar su propio progreso y felicidad. De esta manera, estos deístas contradecían el lema de la reforma “Sola Gracia, Sola Fe y Sola Escritura”.

¿Cuál será el devenir de ese sistema parlamentario y el de las naciones que lo han adoptado? Como bien sabemos, Nuestro Dios no comparte su gloria y soberanía con ningún otro nombre “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” Éxodo 34:14. Por tanto, primero, el devenir de ese sistema no puede ser otro que el decretado para toda estatua que se erige en desafío a la majestad del Único Soberano, el colapso y la ruina bajo el peso de la Roca Eterna, y ciertamente tal sistema ya evidencia haber entrado en crisis. Tal sistema no es capaz de garantizar lo que promete: Justicia, ni mucho menos paz y felicidad, en tal sentido, ya es un fracaso, tanto en el mundo anglosajón, así como en Latinoamérica, en donde con no poca dificultad pretende ser copiado. La justicia, paz y gozo sobre la tierra, objetivos de las constituciones políticas, solo son garantizadas bajo el Pacto Bíblico del Reino tal y como lo afirman San Pablo, Romanos 14:17, y como se comprometían los pactantes de Rhode Island, mediante los votos de sumisión al “Rey de Reyes y Señor de Señores y a todas las Leyes más perfectas y absolutas que Él nos ha dado en Su Santa Palabra de Verdad”. Una República u Orden Social Cristiano, es decir de una comunidad que no admite otra soberanía, legislación y juez de última instancia que no sea la del Señor y Su Ley Santa, no se fundamenta entonces en el Contrato Social, (supuesto contrato inherente entre los seres humanos que renuncian a su libertad a favor de una autoridad humana suprema y que es fuente de sus deberes y derechos); sino que se fundamenta en el Pacto real de Dios con Su Pueblo (Alianza que el Dios Trino celebra con las naciones para que estas sean obedientes a Su Ley y gocen de Su protección) Éxodo 19:5-6, Efesios 2:11-22.

Y segundo, el devenir de las naciones que han adoptado el sistema parlamentario constitucional moderno es la vara de la disciplina de Aquel que juzga las naciones con justicia. Hacer votos y ser fiel a un Credo, Confesión de Fe o Constitución Política que confiesa la soberanía del pueblo, en lugar de la soberanía absoluta de Dios y de Su Ungido precipita el fracaso y la frustración histórica. Históricamente, toda nación, incluido el mismo Israel, que ha adoptado formas de gobierno y constituciones paganas-humanistas, ha colapsado a las revoluciones, las invasiones, las tiranías y al caos. Por ello David advirtió a su hijo Salomón, cuando este estaba por heredar el trono de una república monárquica, pero cuya Constitución y Ley Soberana, no podía ser la de ningún monarca o institución humana, sino que era la misma Ley de Dios y de Su Ungido: “Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.” 1 Reyes 2:3.

 

La Democracia Bíblica vs la Humanista

¿Cómo puedo yo solo llevar el peso y la carga de ustedes y sus pleitos?
Escojan de entre sus tribus hombres sabios, entendidos y expertos (reconocidos por el pueblo por su experiencia, liderazgo y justicia), y yo los nombraré como sus jefes.’
Entonces ustedes me respondieron: ‘Bueno es que se haga lo que has dicho.’
Así que tomé a los principales de sus tribus, hombres sabios y expertos (reconocidos por el pueblo), y los nombré como dirigentes suyos: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y oficiales para sus tribus.
En aquella ocasión di órdenes a sus jueces y les dije: ‘Oigan los pleitos entre sus hermanos, y juzguen justamente entre un hombre y su hermano, o el extranjero que está con él´.
‘No mostrarán parcialidad en el juicio; lo mismo oirán al pequeño que al grande. No tendrán temor del hombre, porque el juicio es de Dios. El caso que sea muy difícil para ustedes, me lo traerán a mí, y yo lo oiré.’
En aquella misma ocasión les mandé todas las cosas que debían hacer.

Deuteronomio 1:12-18

En Deuteronomio 1:9-16, la forma requerida de gobierno en la iglesia y el estado se expone. Lo que Dios requiere es el reverso de la forma normal o habitual, que es de arriba hacia abajo. El gobierno por una élite en la cima de poder es un modelo antiguo tanto como un modelo moderno. En la República de Platón se sostiene que es la única forma válida, es decir el gobierno por los reyes-filósofos. Estos hombres son una élite no elegida, no se someten a ninguna ley, su voluntad determina todas las cosas. Esto es, por supuesto, el patrón del marxismo y el fascismo y también de la llamada Comunidad Europea que se rige por los gobernantes no elegido y cuya ley es su voluntad.

El requisito de Dios es el gobierno de abajo hacia arriba en términos de su ley. Comienza con el autogobierno del hombre cristiano, con la familia como un gobierno, la iglesia, la escuela, la vocación, la sociedad y sus diversos grupos y agencias voluntarias y por último, el gobierno civil, uno de muchos gobiernos. (R. J. Rushdoony, Deuteronomy, Volume V of Commentaries on the Pentateuch, 8–9)

La cuestión de la libertad es ante todo una cuestión de soberanía y de la responsabilidad. ¿Quién es soberano y a quién es el hombre responsable? Esta fuente de la soberanía es también la fuente de la libertad. Si la soberanía reside en Dios y sólo se mantiene ministerialmente por los hombres (autoridad delegada) entonces la responsabilidad básica del magistrado y del gobernado es Dios quién también es la fuente de la libertad. Pero si la soberanía reside en el estado, ya sea una monarquía o la democracia, el hombre no tiene apelación más allá de la ley del estado y ninguna fuente de la ética aparte de el. Tal persona es totalmente responsable a ese orden del estado y únicamente cuenta con los derechos que el Estado decide otorgarle.

La palabra “comprender” significa tanto “abarcar” o “contener” y “entender.” Lo que contiene al hombre es también la fuente de nuestro entendimiento del hombre. Si el hombre es una criatura del estado entonces se debe entenderlo en términos del estado. El hombre según Aristóteles es un animal social que nunca puede trascender su orden político. Sin embargo, el hombre según el cristianismo, creado a imagen de Dios, no puede ser contenido en cualquier cosa menos el decreto y orden eterno de Dios ni se entiende salvo en términos de Dios mismo. Por lo tanto, el hombre no es entendible en términos de hombre sino en términos de Dios. La Monarquía y la democracia absoluta, el estatismo en otras palabras, llegaron a existir como rivales del paganismo y movimientos anticristianos, cualesquiera que sean sus reclamos ostensibles en contrario. (R. J. Rushdoony, This Independent Republic, Esta República Independiente, p. 14).